Caminar, caminar llevando siempre en nuestros corazones y en nuestros labios el dulce nombre de Jesús
Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa:
la última de las libertades humanas
—la elección de la actitud
personal ante un conjunto de circunstancias—
para decidir su propio camino.
Comentarios
El blog está precioso. Un saludo
¡Gracias Caminar!
Un abrazo. Dios te bendiga.
¡Que renovación!...
Me gusta el cambio del blog, en azul... como el cielo...
Gracias!
Un abrazo.