Ustedes, ofrenda y diaconía constantes para todo el pueblo de Dios. Ustedes, tan pero tan importantes para aquellos que solemos diluirnos en las nebulosas mundanas. Ustedes, multiplicando en silencio el misterio de la Encarnación, el tiempo santo en el día a día. Ustedes también, humilde orgullo para toda la Iglesia.
Que Dios nos los siga bendiciendo y haciendo sus vidas fecundas, pródigas, luminosas.
Y que a vos, especialmente, el Dios de la Vida te siga sosteniendo en su ternura.
Comentarios
Un beso, querida Caminar, querida amiga.
Que Dios nos los siga bendiciendo y haciendo sus vidas fecundas, pródigas, luminosas.
Y que a vos, especialmente, el Dios de la Vida te siga sosteniendo en su ternura.
Un abrazo
Paz y Bien
Ricardo