La zona eztraña
La zona extraña de nuestro corazón a veces es nuestro propio corazón. Somos ajenos a nuestros propios corazones. ¡No podemos acceder a ellos! ¡Vivimos fuera de nosotros mismos! Para ello, tenemos varios subterfugios. ¡El entretenimiento los resume todos! ¡Excepto uno! Hay una forma sutil de no vivir en nuestro interior: fingir estar ahí, permaneciendo en nuestras cabezas. Esta actitud se llama "estar atrapados en la mente". Pensamos mucho, hablamos mucho, pero ya no sentimos nada.
Aprendemos cosas, meditamos en ellas, las recitamos, ¡pero no calan en el corazón! Las conocemos, pero no las vivimos. Otros deseos, otras leyes nos impulsan a actuar. Por eso, al escriba que respondió correctamente, Jesús le dijo: "No estás lejos del reino"*; lo que, cortésmente, significa que aún no está allí, en el reino. ¡Saber no basta para amar!
Al recibir la Torá, el pueblo respondió a Moisés: "Na'aseh v'nishma". ¡Haremos y escucharemos! Una frase curiosa… Sin embargo, es tan cierta: ¡viviendo la ley del amor, la comprendemos de verdad!
Así que, pasemos directamente a la acción. Comencemos con actos de amor interior: «Jesús, te amo». «Dios mío, te adoro». «Dios mío, ayúdame». «Señor, sáname». «Oh, gracias, Señor, por ser tan paciente conmigo». «Tú conoces mi miseria».
Y luego, para ese vecino que tengo cerca: «¡Señor, bendícelo!». «¡Qué hermosa es mi esposa!». «¡Qué genio es mi hermano!». «Jesús, concede una gracia a ese enfermo que conozco»...
* Marcos 12:34


Comentarios
Gracias por compartirlo. Un abrazo.