CAMINAR, CAMINAR LLEVANDO SIEMPRE EN NUESTROS CORAZONES Y EN NUESTROS LABIOS EL DULCE NOMBRE DE JESÚS.















Misterio



La sangre del justo
y la del malvado,
pasan por tu mismo corazón.

La espalda del que golpea
y la que recibe el latigazo
son parte de tu mismo cuerpo.

En tus lágrimas lloran
el dolor del bueno
y la confusión de su agresor.

Tu misma ternura abraza
el rostro de tu Madre María
y la del soldado que te clava.

En tu corazón no hay excluidos,
en tu cuerpo todos cabemos,
en tus lagrimas todos lloramos,
en tu ternura todos existimos.

¡Déjame entrar contigo,
Señor, en tu misterio,
y vivir en el hogar de tu pasión

donde reconcilias lo imposible!”


"Los hombros traigo cargados"

Los hombros traigo cargados
de graves culpas, mi Dios;
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.

Yo soy quien ha de llorar,
por ser acto de flaqueza;
que no hay en naturaleza
más flaqueza que el pecar.

Y, pues andamos trocados,
que yo peco y lloráis vos,
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.

Vos sois quien cargar se puede
estas mis culpas mortales,
que la menor destas tales
a cualquier peso excede;

y, pues que son tan pesados
aquestos yerros, mi Dios,
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.

Al Padre, al Hijo, al Amor,
alegres cantad, criaturas,
y resuene en las alturas
toda gloria y todo honor. Amén.



La Anunciación del Señor

Decidme quién me besó
con unos labios de fuego...!
Pues nunca conocí
un beso como este beso:
¡si me ha dejado más blanca
que los altos ventisqueros
y me ha vuelto más fecunda
que los jardines del cielo!
Decidme quién me besó
con unos labios de fuego.
Nunca conocí
un beso como este beso:
tan lleno de suavidades,
de añoranzas y de misterio...
Eternos labios heridos,
Divinos labios de fuego
que, quemando, purifican
y sirven de refrigerio.

¡Oh labios, yo no soy digna,
pero... besadme de nuevo!

Cuaresma 2014

Cuaresma...tiempo fuerte,
tiempo de gracia.

Dios se acerca, enamorado;
habla al corazón.
Con sus toques de amor
despierta las semillas de bondad,
escondidas en lo hondo de la tierra.
Con su ternura infinita
ahuyenta la oscuridad de la noche oscura,
planta cara a la idolatría y la opresión.
Con su oído abierto
escucha los gemidos en las orillas del mundo;
con su Palabra de amor
entabla por doquier el coloquio de la gracia.

Cuaresma... tiempo de interioridad
para vivir el bautismo,
misterio de presencia que Dios nos regala en el hondón.

Cuaresma... tiempo de responsabilidad, de lucha.
Para responder al misterio de entrega
que se hace presente en la Palabra y en la Eucaristía de Jesús.
Responder con las vidas levantadas,
con las vidas abiertas,
con las vidas asombradas por el Amor.

Cuaresma. ..tiempo de novedad,
tiempo hacia la novedad de la Pascua.
Con pasos humildes, concretos, fraternos.

Cuaresma...tiempo de Dios
y, por eso, tiempo de todo hombre y de toda mujer,
tiempo de una nueva humanidad más justa.

En camino con todos los pobres de la tierra,
en camino con los amigos de Dios,
en camino con María. ..

Hacia la Luz, hacia la Vida, hacia el Amor.




Caminar en cuaresma: 

Arena y cielo, espérame , Señor, voy  a Ti. 



Cosas pequeñas


"TEN FE EN LAS COSAS PEQUEÑAS, PORQUE ES EN ELLAS QUE RESIDE TU FUERZA"




¿Prisas?



¿A dónde vamos con tanta prisa?

¿Cuál es el destino de nuestro caminar veloz?

¿Qué meta perseguimos...?




Fe - Luz


¡Madre, ayuda nuestra fe!

Abre nuestro oído a la Palabra, para que reconozcamos la voz de Dios y su llamada.

Aviva en nosotros el deseo de seguir sus pasos, saliendo de nuestra tierra confiando y confiando en su promesa.

Ayúdanos a dejarnos tocar por su amor, para que podamos tocarlo en la fe.

Ayúdanos a fiarnos plenamente de él, a creer en su amor, sobre todo en los momentos de tribulación y de cruz, cuando nuestra fe es llamada a crecer y  a madurar.

Siembra en nuestra fe la alegría del Resucitado.

Recuérdanos que quien cree no está nunca solo.

Enséñanos a mirar con los ojos de Jesús, para que él sea luz en nuestro camino.

Y que esta luz de la fe crezca continuamente en nosotros, hasta que llegue el día sin ocaso, que es el mismo Cristo, tu Hijo, nuestro Señor. 

Lumen fidei, 60

¡Detente!


¡Detente! Pliega el ala voladora:
¡buscas la luz, y en ti llevas la aurora!

Recorres un abismo y otro abismo
para encontrar al Dios que te enamora,
¡y a ese Dios tú lo llevas en ti mismo!

¡Y el agitado corazón latiendo,

en cada golpe te lo está diciendo,
y un misterioso instinto,
de tu alma en el oscuro laberinto,
te lo va noche a noche repitiendo!
...¡Más tú sigues buscando lo que tienes!

Dios, en ti, de tus ansias es testigo;

y, mientras pesaroso vas y vienes,
como el duende del cuento,
Él va contigo.



Misión



La misión consiste en "dar carne" al Espíritu Santo. En ese aspecto, María es una figura central en toda vocación, en toda vida cristiana, puesto que su papel y nuestro papel, el papel de toda  humanidad llamada por Cristo, es dar carne al Espíritu Santo, dar cuerpo a una palabra de Dios; no repetir las palabras, no hacer discursos, sino dar carne. Toda vida dominicana, toda vida cristiana es, pues, apostólica y misionera por naturaleza, sea cual fuere la forma de su misión.

Ser apostólico, por con siguiente, no es ante todo obrar, hacer, por oposición a los que no hacen nada, puesto que todo el mundo hace algo, obra  de algún modo, cada uno a su medida, cada cual según su vocación. Nuestra medida no es la acción; nuestra medida es la solidez de nuestra relación con Cristo que envía, mediante la Iglesia, para la renovación del mundo. He ahí nuestra medida: nuestra docilidad a la acción del Espíritu. Y lo que va a cualificar nuestra vocación apostólica no son las grandes obras que nosotros diseñamos, sino la calidad de nuestro ser  interior. Nuestras obras pasan…


He visto una estrella




Te doy gracias, Señor, porque –sin ser rey- he visto una estrella.

Una estrella que, en la noche oscura,
me ha invitado a seguirla, incluso en las horas amargas, y, sus destellos, han hablado a mi corazón, despertando mis sentimientos.

Una estrella que ha hecho posible el que yo, hombre y débil, me postre ante Ti con fe y con emoción como aquellos Reyes Magos.

Haz Señor, que después de haberte contemplado y rezado; después de haberte ofrecido mi pobreza vuelva a mi 
hogar con la firme promesa
de que tu nombre sea conocido, amado y publicado por todos los confines de la tierra.

¡Gracias, Señor! ¡Gracias, mi Rey!

Día 1- Bendición



"El SEÑOR te bendiga y te proteja;

el SEÑOR ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor;

el SEÑOR te muestre su rostro y te conceda la paz."
............................................




Amanecer día 30







Es mi deseo para cada uno de vosotros, en el nuevo Año que comienza.

Natividad del Señor 2013



Con mis mejores deseos para estos días. 
Os dejo para la reflexión estas palabras de Papa. 

Navidad:
“fiesta de fe y esperanza , que supera la incertidumbre y el pesimismo” . “Y la razón de nuestra esperanza es esta: ¡Dios está con nosotros y todavía se fía de nosotros!... Viene a habitar con los hombres , elige la tierra como su casa para estar en medio de los hombres y hacerse encontrar allí donde los seres humanos pasan sus días entre alegrías y penas . Por lo tanto , la tierra ya no es sólo un " valle de lágrimas " ,sino el lugar donde Dios mismo ha puesto su tienda, es el lugar de encuentro entre Dios y el hombre, de la solidaridad de Dios con los hombres”.

“Dios no vino a un mundo ideal , idílico, sino a este mundo real, marcado por tantas cosas buenas y malas, donde hay enfrentamientos, mal y pobreza, opresión y guerra. Él ha elegido vivir nuestra historia tal como es, con todo el peso de sus limitaciones y de sus dramas...Es el Dios-con - nosotros; Jesús es Dios con nosotros...desde siempre y por siempre con nosotros en los sufrimientos y las tristezas de la historia. El nacimiento de Jesús es la manifestación de que Dios “ha tomado partido” de una vez por todas por el ser humano, para salvarnos, para levantarnos del polvo de nuestras miserias, dificultades y pecados”.

El gran “regalo” de Belén es, pues, “la energía espiritual que nos ayuda a no hundirnos en nuestras fatigas, en nuestra desesperación y nuestra tristeza... El nacimiento de Jesús , nos trae la buena noticia de que somos amados inmensa e individualmente por Dios”. Y de la contemplación del misterio del Hijo de Dios hecho hombre se desprenden dos consecuencias.

La primera es que en su natividad Dios “se abaja, desciende a la tierra pequeño y pobre ...Y si queremos asemejarnos a El, no podemos situarnos por encima de los demás, sino abajarnos, servirlos, hacernos pequeños con los pequeños y pobres con los pobres... Hagamos entonces, que nuestros hermanos no se sientan nunca solos”.

La segunda consecuencia es que si Dios, por medio de Jesús “se involucró con el ser humano hasta llegar a ser como uno de nosotros, el trato que damos a nuestros hermanos y hermanas se lo estamos dando a Jesús y Él mismo nos lo recuerda: el que haya dado de comer, el que haya acogido, visitado, amado a uno de los más pequeños y pobres entre los hombres, lo habrá hecho con el Hijo de Dios”.
En esta Navidad, pidamos a María que nos ayude “a reconocer en el rostro de nuestro prójimo, especialmente de las personas más vulnerables y marginadas , la imagen del Hijo de Dios hecho hombre”.



Ven pronto, Señor



 
Mirad las estrellas fulgentes brillar,
sus luces anuncian que Dios ahí está,
la noche en silencio, la noche en su paz,
murmura esperanzas cumpliéndose ya.

Los ángeles santos, que vienen y van,
preparan caminos por donde vendrá
el Hijo del Padre, el Verbo eternal,
al mundo del hombre en carne mortal.

Abrid vuestras puertas, ciudades de paz,
que el Rey de la gloria ya pronto vendrá;
abrid corazones, hermanos, cantad
que vuestra esperanza cumplida será.

Los justos sabían que el hambre de Dios
vendría a colmarla el Dios del Amor,
su Vida es su vida, su Amor es su amor
serían un día su gracia y su don.

Ven pronto, Mesías, ven pronto, Señor,
los hombres hermanos esperan tu voz,
tu luz, tu mirada, tu vida, tu amor.
Ven pronto, Mesías, sé Dios Salvador.
 

  

Busco Tu Rostro



Deja un momento tus ocupaciones habituales, hombre insignificante, entra un instante en ti mismo, apartándote del tumulto de tus pensamientos. Arroja lejos de ti las preocupaciones agobiantes y aparta de ti las inquietudes que te oprimen. Reposa en Dios un momento, descansa siquiera un momento en él.

Entra en lo más profundo de tu alma, aparta de ti todo, excepto Dios y lo que puede ayudarte a alcanzarlo; cierra la puerta de tu habitación y búscalo en el silencio. Di con todas tus fuerzas, di al Señor: «Busco tu rostro; tu rostro busco, Señor.»


Enséñame a buscarte, muéstrame tu rostro, porque si tú no me lo enseñas no puedo buscarte. No puedo encontrarte si tú no te haces presente. Te buscaré deseándote, te desearé buscándote; amándote te encontraré, encontrándote te amaré.


Adviento 2013

 
Vigilad.
 Vivid despiertos.
Tened los ojos abiertos.
Estad alerta.



El Nombre de Jesús


«El Nombre es poder, pero una repetición puramente mecánica, por sí misma, es incapaz de lograr algo. La Oración a Jesús no es un talismán mágico. Como en todas las operaciones sacramentales, se requiere que el hombre coopere con Dios a través de su fe activa y su esfuerzo ascético. Estamos llamados a invocar el Nombre con recogimiento y vigilancia interior, manteniendo nuestra mente en las palabras de la Oración, conscientes de a quién nos dirigimos y quién nos responde en nuestro corazón». 

Kallistos Ware

Remedios

 
 
 
"Para toda clase de males hay dos remedios;
el tiempo y el silencio".


Conocimiento


 
 
 
                            Según vamos adquiriendo conocimiento,
las cosas no se hacen más comprensibles,
                                                       sino más misteriosas.
 

Nuestro corazón

 
 
 
El santuario de nuestro corazón ha de ser casa de oración, por eso nuestra vida ha de ser una ofrenda espiritual. El bautismo nos ha consagrado. Casa de oración, de alabanza, de sacrificio, en el amor, en la alegría: no se puede profanar el templo de Dios. Ahí, en ese silencio vivo, ese Huésped divino se revelará al hombre que le recibe y se le entrega.
 
 
 

Ser feliz


 
 
Ser feliz es reconocer que la vida vale la pena vivirla, a pesar de todas las dificultades .


La mirada

La mirada. ¡Qué importante es! ¡Cuántas cosas pueden decirse con una mirada! Afecto, aliento, compasión, amor, pero también reproche, envidia, soberbia, incluso odio. Con frecuencia, la mirada dice más que las palabras, o dice aquello que las palabras no pueden o no se atreven a decir.

¿A quién mira la Virgen María? Nos mira a todos, a cada uno de nosotros. Y, ¿cómo nos mira? Nos mira como Madre, con ternura, con misericordia, con amor. Así ha mirado al hijo Jesús en todos los momentos de su vida, gozosos, luminosos, dolorosos, gloriosos, como contemplamos en los Misterios del Santo Rosario, simplemente con amor.

Cuando estamos cansados, desanimados, abrumados por los problemas, volvámonos a María, sintamos su mirada que dice a nuestro corazón: "¡Animo, hijo, que yo te sostengo!" La Virgen nos conoce bien, es madre, sabe muy bien cuáles son nuestras alegrías y nuestras dificultades, nuestras esperanzas y nuestras desilusiones. Cuando sintamos el peso de nuestras debilidades, de nuestros pecados, volvámonos a María, que dice a nuestro corazón: "!Levántate, acude a mi Hijo Jesús!, en él encontrarás acogida, misericordia y nueva fuerza para continuar el camino".

La mirada de María no se dirige solamente a nosotros. Al pie de la cruz, cuando Jesús le confía al Apóstol Juan, y con él a todos nosotros, diciendo: "Mujer, ahí tienes a tu hijo", los ojos de María están fijos en Jesús. Y María nos dice, como en las Bodas de Caná: "Haced lo que él os diga". María indica a Jesús, nos invita a dar testimonio de Jesús, nos guía siempre a su Hijo Jesús, porque sólo en él hay salvación, sólo él puede trasformar el agua de la soledad, de la dificultad, del pecado, en el vino del encuentro, de la alegría, del perdón. Sólo él.

"Bienaventurada porque has creído". María es bienaventurada por su fe en Dios, por su fe, porque la mirada de su corazón ha estado siempre fija en Dios, en el Hijo de Dios que ha llevado en su seno y que ha contemplado en la cruz. En la Adoración del Santísimo Sacramento, María nos dice: "Mira a mi Hijo Jesús, ten los ojos fijos en él, escúchalo, habla con él. Él te mira con amor. No tengas miedo. Él te enseñará a seguirlo para dar testimonio de él en las grandes y pequeñas obras de tu vida, en las relaciones de familia, en tu trabajo, en los momentos de fiesta; te enseñará a salir de ti mismo, de ti misma, para mirar a los demás con amor, como él, que te ha amado y te ama, no de palabra, sino con obras".

¡Oh María!, haznos sentir tu mirada de Madre, guíanos a tu Hijo, haz que no seamos cristianos "de escaparate", sino de los que saben "mancharse la manos" para construir con tu Hijo Jesús su Reino de amor, de alegría y de paz”.

Día de la Virgen del Rosario

 
 
"Oh Madre mía,
en tu corazón vengo a depositar las angustias del mío
 y a sacar fortaleza y valor"

Santa Bernardita, Cuaderno de notas íntimas
--------------------
Mi más sincera felicitación a cuantas llevan el nombre de la Virgen del Rosario

Luces y ...como la vida misma


Amanecer propio del mes del Rosario y del día de Santa Teresa de Niño Jesús.
Luces y nubes, como la vida misma. Rayos de luz que intentan abrirse pasos entre las nubes oscuras, como la vida misma. Eso fue la vida de esta gran santa que hoy celebramos, esto lo que meditamos en el rosario de la Virgen María, esto lo que es nuestra vida.
 

"Y no pensemos que podremos amar sin sufrir, sin sufrir mucho... Nuestra pobre naturaleza está ahí, ¡y está para algo...! Ella es nuestra riqueza, nuestro medio de ganarnos la vida... Y es tan preciosa, que Jesús vino a la tierra expresamente para poseerla.
¡Suframos con amargura, sin ánimos...! «Jesús sufrió con tristeza. Sin tristeza, ¿cómo iba a sufrir el alma?» ¡Y nosotras quisiéramos sufrir generosamente, grandiosamente...! ¡Celina, qué ilusión...! ¿Quisiéramos no caer nunca...? ¡Qué importa, Jesús mío, que yo caiga a cada instante! En ello veo mi debilidad, y eso constituye para mí una gran ganancia... Tú ves ahí lo que yo soy capaz de hacer, y por eso te vas a sentir más inclinado a llevarme en tus brazos... Si no lo haces, señal de que te gusta verme por el suelo..., y entonces no tengo por qué inquietarme sino que tenderé siempre hacia ti mis brazos suplicantes y llenos de amor... ¡No puedo creer que me abandones...!
 «Los santos encontraban la cruz precisamente cuando estaban a los pies de Nuestro
Señor».
¡Celina querida, dulce eco de mi alma...! ¡Si conocieras mi miseria...! ¡Si supieras...! La santidad no consiste en decir cosas hermosas, ni consiste siquiera en pensarlas o en sentirlas... Consiste en sufrir, y en sufrir toda clase de sufrimientos. «¡La santidad hay que conquistarla a punta de espada! ¡Hay que sufrir..., hay que agonizar...!».
Vendrá un día en que las sombras desaparecerán, y entonces no quedará ya nada más que la alegría, la embriaguez...
¡Aprovechémonos de nuestro único momento de sufrir...! No miremos más que al instante presente... Un instante es un tesoro... Un solo acto de amor nos hará conocer mejor a Jesús..., nos acercará a él por toda la eternidad..."
Sor Teresa del Niño Jesús de la Santa Faz
 


Preguntas de amor


 

Si pan es lo que vemos, ¿cómo dura,
sin que comiendo dél se nos acabe?
Si Dios, ¿cómo en el gusto a pan nos sabe?
¿Cómo de sólo pan tiene figura?
Si pan, ¿cómo le adora la criatura?
Si Dios, ¿cómo en tan chico espacio cabe?
Si pan, ¿cómo por ciencia no sabe?
Si Dios, ¿cómo le come su hechura?
Si pan, ¿cómo nos harta siendo poco?
Si Dios, ¿cómo puede ser partido?
Si pan, ¿cómo en el alma hace tanto?
Si Dios, ¿cómo le miro y le toco?
Si pan, ¿cómo del cielo ha descendido?
Si Dios, ¿cómo no muero yo de espanto?
 
 

 
Jesús mío, dame tu paz
 
 

Pensamiento

 
 
Arena y cielo, espérame, Señor,
voy  a Ti.



 

Por Dios

 
 
De una cosa me tengo que convencer: Todo lo que hago es por Dios. Las alegrías El me las manda; las lágrimas, Él me las pone; el alimento por Él lo tomo, y cuando duermo por Él lo hago.

Mi regla es su voluntad, y su deseo es mi ley; vivo porque a Él le place, moriré cuando quiera. Nada deseo fuera de Dios.

Que mi vida sea un "fiat" constante.

Que la Santísima Virgen María me ayude y me guíe en este breve camino de la vida sobre el mundo.
 
 

Danos tu PAZ

 
Hoy, 7 de septiembre, el Papa nos convoca  a un día de oración y ayuno por la PAZ en Siria y en tantos países que sufren a causa de la violencia.
Qué bello la unidad de los hombres pidiendo por una causa tan noble y tan precaria al mismo tiempo.
¿Será nuestra Fe capaz de arrancar el milagro?
 
Señor Jesús, danos tu PAZ.
 
Repitámoslo una y mil veces al cabo del día. Es tan sencillo, aprovechemos toda ocasión: al abrir y cerrar una puerta, al cruzar la calle, al esperar el ascensor o el autobús, al iniciar una tarea...en cada latido del corazón.
 
Santa María, Madre de la PAZ,
Ruega por el mundo y danos la PAZ.
 
 

Querer

 

  
 
"Gran parte de la bondad consiste en querer ser bueno"

 

Dios no manda cosas imposibles

 
 



Dios no manda cosas imposibles,
sino que, al mandar lo que manda,
te invita a hacer lo que puedas y
pedir lo que no puedas y
te ayuda para que puedas.




 

DICHOSOS




Dichosos los que se liberan del apego a los bienes materiales y son solidarios.

Dichosos los que no consideran siempre que la razón está de su parte y buscan el entendimiento con los demás.

Dichosos los que no son insensibles ante el infortunio o desgracias de sus semejantes.

Dichosos los que hacen no sólo lo que les reporta utilidad y someten sus actuaciones a las exigencias de una ética que realice la justicia.

Dichosos los que están con el corazón abierto a los demás y dispuestos a compartir sus penas.

Dichosos los que buscan cuanto de criaturas de Dios hay en los demás y tienen comprensión con los defectos ajenos.

Dichosos  cuantos entienden que la convivencia exige diálogo y búsqueda de aproximación de posiciones.

Bienaventurados quienes por trabajar y mejorar la situación  de su prójimo sólo consiguen ingratitudes e incomprensiones.

Asunción de María


A alumbrar la misma luz,
A alegrar la misma gloria,
A enriquecer las riquezas,
Y a coronar las coronas.
 
A hacer cielo al mismo cielo,
A hacer la beldad hermosa,
A ennoblecer la nobleza,
Ya honrar a las mismas honras.

 


Sube la que es de los cielos,
Honra, riqueza, corona,
Luz, hermosura y nobleza,
Cielo, perfección y gloria.
 
Flamante ropa la viste,
A quien las estrellas bordan,
En cuya labor el sol,
A ningún rayo perdona.
 
La luna a sus pies mendiga,
Todo el candor que atesora,
Y ya, sin temer menguantes,
Plenitud de luces goza.



A recibirla salieron,

Las Tres Divinas Personas,

Con aplausos para quien es

Hija, Madre y Esposa.