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Mostrando entradas de febrero, 2011

Tu voluntad

Toda la vida, día día, puede ser vivida bajo el signo de estas palabras: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad". Por la mañana, al iniciar una nueva jornada, al asistir a una cita, al iniciar un nuevo trabajo: "Aquí estoy, oh, Dios, para hacer tu voluntad" Nosotros no sabemos lo que aquel día, aquel encuentro, aquel trabajo, nos reservará; solamente sabemos una cosa con certeza: queremos hacer la voluntad de Dios. Nosotros no sabemos qué nos reserva nuestro futuro a cada uno de nosotros; pero es hermoso ponernos en camino hacia él con estas palabras en los labios: "Aquí estoy, oh, Dios, para hacer tu voluntad".

¿Qué me queda?

El hombre que ha entregado su voluntad a Dios
en cierto modo ya le ha entregado todo.

¿Qué somos?

"Cada hombre es lo que ama"
S.Agustín

La Virgen María en Lourdes

RESUMEN DEL MENSAJE DE LA VIRGEN DE LOURDES

El Mensaje que la Santísima Virgen dio en Lourdes, Francia, en 1858, puede resumirse así:
1-Es un agradecimiento del cielo por la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, que se había declarado cuatro años antes (1854), al mismo tiempo que así se presenta Ella misma como Madre y modelo de pureza para el mundo que esta necesitado de esta virtud.
2-Es una exaltación a las virtudes de la pobreza y humildad aceptadas cristianamente, al escoger a Bernardita como instrumento de su mensaje.
3-Un mensaje importantísimo en Lourdes es el de la Cruz. La Santísima Virgen le repite que lo importante es ser feliz en la otra vida, aunque para ello sea preciso aceptar la cruz.
4-Importancia de la oración, del rosario, de la penitencia y humildad (besando el suelo como señal de ello); también, un mensaje de misericordia infinita para los pecadores y del cuidado de los enfermos.

Sal y Luz

La sal no vale para sí misma. No tiene belleza ni ostentación, pasa desapercibida pero es el elemento culinario más imprescindible. Es un signo pobre pero necesario para dar sabor a la vida.
No busca protagonismo ni poder. La sal tiene la cualidad de conservar, de preservar, por ella los alimentos más vulnerables se vuelven imperecederos. Algo aplicable a los cristianos a nuestras comunidades, a la iglesia. Cuando funcionan, cuando son sal, pasan casi inadvertidas, pero pasan, sin hacer ruido, haciendo el bien.
La sal conserva y purifica. Ser sal como nos pide Jesús es purificar en nuestro corazón.
No ha de turbarnos la cantidad, el número de cristianos, de religiosos sino la calidad. Una pizca de sal es suficiente para dar sabor y ennoblecer el guiso.
El sentido de la luz es iluminar, ahogada debajo del celemín resulta tan inservible como la sal desvirtuada. El seguidor de Jesús lo es para los otros. La vocación del cristiano no es la del escondite, la del respeto humano y el complejo de…

Vive en paz

"Compararse a los demás en materia de virtud, es hastiarse de la propia mediocridad, o creerse situado en la escala de la perfección; todo esto, obstaculiza y hace ruido. Hay santos de todas las tallas.
Tu elevación queda en el secreto de Dios; sin duda, Él no te dirá nada. Haz lo que esté en tu mano. Ama, ofrece a menudo a Dios la santidad inigualable de Jesús, de María y de los santos vivos y difuntos: todo eso te pertenece a ti, beneficiario de la Comunión de los Santos. Ofrécele la santidad global del Cuerpo Místico de Cristo: eso es lo que glorifica al Dios. Tú eres miembro de ese Cuerpo, el menos noble quizás, pero no sin utilidad. Di con convicción y serenidad: “Santa María, Madre de Dios, ruega por mí, pobre pecador”. Y vive en paz bajo las alas protectoras del Dios que te ama."
Las puertas del silencio