29 abr. 2011

S.S. Juan Pablo II

"...Tenemos quizás más que nunca necesidad de estas palabras de Cristo resucitado:

¡¡No tengáis miedo!!
El hombre tiene muchas razones para experimentar dentro de sí mismo semejante sentimiento.
Es necesario que en su conciencia resurja con fuerza la certeza de que existe Alguien,

que tiene en sus manos el destino de este mundo que pasa,

Alguien que tiene las llaves de la muerte y de los infiernos,

Alguien que es el principio y el fin de la historia.

Y este Alguien es Amor,

Amor hecho hombre,

Amor crucificado y resucitado,

Amor continuamente presente entre los hombres.

Él es el único que puede dar plena garantía de las palabras

¡¡No tengáis miedo!!"


Juan Pablo II

17 abr. 2011

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor


"Corramos, pues, con el que se dirige con presteza a la pasión, e imitemos a los que salían a su encuentro. No para alfombrarle el camino con ramos de olivo, tapices, mantos y ramas de palmera, sino para poner bajo sus pies nuestras propias personas, con un espíritu humillado al máximo, con una mente y un propósito sinceros, para que podamos así recibir a la Palabra que viene a nosotros y dar cabida a Dios, a quien nadie puede contener".

San Andrés de Creta

10 abr. 2011

Yo soy la VIDA

Cuando, en el quinto domingo, se proclama la resurrección de Lázaro, nos encontramos frente al misterio último de nuestra existencia: «Yo soy la resurrección y la vida... ¿Crees esto?» (Jn 11, 25-26). Para la comunidad cristiana es el momento de volver a poner con sinceridad, junto con Marta, toda la esperanza en Jesús de Nazaret: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo» (v. 27). La comunión con Cristo en esta vida nos prepara a cruzar la frontera de la muerte, para vivir sin fin en él. La fe en la resurrección de los muertos y la esperanza en la vida eterna abren nuestra mirada al sentido último de nuestra existencia: Dios ha creado al hombre para la resurrección y para la vida, y esta verdad da la dimensión auténtica y definitiva a la historia de los hombres, a su existencia personal y a su vida social, a la cultura, a la política, a la economía. Privado de la luz de la fe todo el universo acaba encerrado dentro de un sepulcro sin futuro, sin esperanza.
Benedicto XVI

3 abr. 2011

Luz del mundo

El domingo del ciego de nacimiento presenta a Cristo como luz del mundo. El Evangelio nos interpela a cada uno de nosotros: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?». «Creo, Señor» (Jn 9, 35.38), afirma con alegría el ciego de nacimiento, dando voz a todo creyente. El milagro de la curación es el signo de que Cristo, junto con la vista, quiere abrir nuestra mirada interior, para que nuestra fe sea cada vez más profunda y podamos reconocer en él a nuestro único Salvador. Él ilumina todas las oscuridades de la vida y lleva al hombre a vivir como «hijo de la luz».
Benedicto XVI

Domingo 3º Adviento

Palabras del Papa Francisco antes del Ángelus Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!. En estos últimos domingos, la liturgia ha ...