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Mostrando entradas de septiembre, 2010

Al finalizar los Ejercicios Espirituales

Tengo que cambiar, Jesús..., tengo que hacerme Tú mismo. . Tengo que ser el Jesús manso..., el Jesús dulce..., el Jesús compasivo y comprensivo..., el Jesús paciente..., el de la mirada penetrante y amorosa... . Jesús, quiero ser Tú..., y siendo, no hablando, ni haciendo, sino siendo. . Teresa Ortega, OP

Presente

El silencio nos ayuda a vivir en el presente. Tenemos necesidad de apartarnos de lo que no es (pasado o futuro), para poder abrir nuestros ojos a todo lo que es (presente); sólo así nos encontraremos con Dios, y esto es lo único que importa.

Silencio

Entremos en la espesura de ese “solo Dios”… en ese silencio profundísimo donde ya nada hace ruido, donde todo se ha callado, donde el rumor de las cosas no llega, donde no se percibe más que el rumor denso e impresionante de la más honda y profunda soledad…
Silencio profundísimo es el silencio que se hace allá en lo más hondo del alma. Teresa Ortega, OP