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Mostrando entradas de septiembre, 2015

Alegría

''la alegría de los hombres y mujeres que aman a Dios atrae a otros; los sacerdotes y los consagrados están llamados a descubrir y manifestar un gozo permanente por su vocación. La alegría brota de un corazón agradecido. Verdaderamente, hemos recibido mucho, tantas gracias, tantas bendiciones, y nos alegramos. Nos hará bien volver sobre nuestra vida con la gracia de la memoria. Memoria del asombro que produce en nuestro corazón el encuentro con Jesucristo. Pedir la gracia de la memoria para hacer crecer el espíritu de gratitud''.

Virgen de la Merced- Súplica

Madre, fija mi vida en Dios 
como se fija la concha en la roca 
haciéndose roca con ella.




Amar

Bienaventurado es, Señor, el que te ama a Ti, al amigo en Ti, y al enemigo por Ti...


Oración

La vida de la fe no puede subsistir sin oración. Ahora bien, al vivir en medio del mundo una vida secular, parece que la oración es al mismo tiempo indispensable y difícil. Las vidas que son de Dios son vidas que oran, sean como sean y estén donde estén. Su oración es a la vez un don de Dios y una conquista. Una vida secular que no reza no es de Dios. Creer profundamente que Dios existe, que es del Dios único, verdadero y vivo al que le entregamos nuestra vida, debe implicar, con un mínimo de lógica, la necesidad de callarnos para escucharle, la necesidad de recogernos para buscarle, la necesidad de adecuarnos en intención o en acto a lo que prescribe para adorarle. Porque, a través de todas las situaciones vitales, la oración conserva lago profundamente específico: la relación entre un hombre y su Dios. Una relación que es amor. Por eso, la oración debe tener un tiempo reservado para sí misma. Sin este tiempo de oración, el resto del tiempo se tornará vacío y como separado de Dios. …

Tú, Señor, eres todo

Tú, Señor, eres todo y eres día, efusión de tu luz la luz creada, presencia de amor aquí velada, cada ser es mensaje y profecía.

Toda vida es pasión de eternidades, todo amor, de tu amor honda querencia, todo llanto, añoranza de tu ausencia, todo gozo, sabor de tus bondades.