31 dic. 2015

2016


"El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su 
rostro sobre ti y te conceda su favor.


El Señor se fije en ti y te conceda la paz." 


Santo y venturoso año 2016
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros

24 dic. 2015

Cueva de Belén, misterio...


Cueva de Belén misterio,
cita de todas las razas,
gozo de todos los pueblos,
vida de todas las almas.
Cueva de Belén misterio,
no sé qué hay en tu silencio,
no sé qué es eso que cantas,
eso que dices al mundo,
en tu secreta balada.


Santa y feliz Natividad del Señor. 
A.D. 2015


13 dic. 2015

Alegres


La alegría, aunque no lo creamos, es esa semilla que se esconde en algún rincón del alma. Esa que todo un Dios plantó en lo escondido, y que nos empuja a hacer la aventura interior de buscarla. Con un poco de silencio y soledad, de sinceridad y desprendimiento, de sencillez, bondad e inocencia, daremos con ella. Y nos faltará compartirla con otros, porque es de por sí expansiva. Y cuando la tengamos la reconoceremos en cada rostro, en cada búsqueda o en cada tropiezo. En todo lo humano: quizás la alegría sea “lo más divino de lo humano”.






11 dic. 2015

Misericordia


Dirigir la mirada a Dios, Padre misericordioso, y a los hermanos necesitados de misericordia, significa poner la atención en el contenido esencial del Evangelio: Jesús, la Misericordia hecha carne, que hace visible a nuestros ojos el gran misterio del Amor trinitario de Dios. Celebrar el Jubileo de la Misericordia equivale a poner de nuevo en el centro de nuestra vida personal y de nuestras comunidades, lo específico de la fe cristiana. Es decir, Jesucristo, el Dios misericordioso.


8 dic. 2015

Inmaculada concepción. Martes II de adviento

(Is 40, 1-11; Sal 95; Mt 18, 12-14)
TIEMPO DE CONSOLACIÓN

Hoy coincide la solemnidad de la Inmaculada Concepción con el segundo martes de Adviento, y sobre todo, con la apertura del Año de la Misericordia, que será momento en el que el papa Francisco abra la puerta santa en la basílica vaticana de San Pedro.
Si unimos las tres referencias, la fiesta de la Inmaculada, el martes de Adviento y la apertura del Año de la Misericordia, descubrimos la providencia de las lecturas del leccionario de Adviento.
Hay palabras que se reciben siempre con agradecimiento: las que muestran compasión, consuelo, cercanía. Así dice el profeta: «Consolad, consolad a mi pueblo -dice vuestro Dios-; hablad al corazón de Jerusalén”. Ninguna palabra de mayor consuelo que la celebración del día en que en la Historia de Salvación, Dios quiso actuar disponiendo a una criatura para ser su Madre.
También hay otros términos bíblicos que podemos interpretar desde nuestra experiencia, y errar en su interpretación: “Nuestro Dios llega con poder”. Aquí se puede pensar que el poder de Dios se manifestará a la manera del poder humano, y en este caso, hasta se puede sentir miedo ante el anuncio de la llegada del Todopoderoso.
Pero el poder divino se nos revela en figura de ternura, compasión, entrañas de misericordia: “Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres”. Y el poder divino actúa en la discreción, sin alharacas, ni protagonismos, como fue la acción divina en el momento de la concepción de una criatura sin mancha de pecado, la que iba a ser escogida para dar al Hijo de Dios la naturaleza humana.
¡Cómo necesitamos purificar la imagen que podemos tener de Dios! Es Jesucristo quien nos revela el rostro de la misericordia divina, según afirma el papa Francisco en la Bula“Rostro de Misericordia”. El Evangelio asegura: “Vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños”.
En el corazón del Adviento, la presencia de la Virgen Inmaculada nos demuestra hasta dónde llega el poder divino y la manera de actuar del Todopoderoso en la historia.
Si de Jesús se dice que tomó la condición de esclavo, como un hombre cualquiera, María seguro que creció en casa de sus padres como una niña semejante a todas las demás, y a la que poco a poco se le iría revelando el misterio que guardaba.
Abrámonos al poder del Señor, que hace en sus fieles maravillas, más aún si sabemos acoger la gracia que nos ofrece gratuitamente.



3 dic. 2015

Adviento y vigilancia

El Adviento es un tiempo de vigilancia, pero no como la de aquel marinero que monta guardia en el palo mayor del barco con la vista fija en el horizonte esperando ver algo exterior a él, sino con aquella mirada que recorre nuestra existencia más íntima y nuestras actividades más cotidianas y se abre vislumbrando la encarnación de Dios en ella. Quizá sólo tenemos que llegar a nosotros mismos permitiendo que Dios sea todo en nosotros al dejarnos hacer por Cristo.


Domingo 3º Adviento

Palabras del Papa Francisco antes del Ángelus Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!. En estos últimos domingos, la liturgia ha ...