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Mostrando entradas de diciembre, 2010

Ante el nuevo año

Perdón, Señor...Gracias, Señor, pues de repente he sentido como si todo mi pasado se hundiera y se abrasara en el fuego Trinitario. Como si libremente empezara a nacer de nuevo y pudiera decir: AHORA EMPIEZO. Y creo que el Señor dehace el pasado. No el pasado lejano, sino el de ayer, el de hace unos instantes...,todo queda borrado, todo se deshace en su amor. Y la felicidad invade el alma y la vida toda canta victoriosa..., AHORA EMPIEZO..., HOY NAZCO DE NUEVO. Con mis mejores deseos para todos. El Señor nos bendiga.

Cueva de Belén

Cueva de Belén misterio,
cita de todas las razas,
gozo de todos los pueblos,
vida de todas las almas.
Cueva de Belén misterio,
no sé qué hay en tu silencio,
no sé qué es eso que cantas,
eso que dices al mundo,
en tu secreta balada.

Palabras desde el silencio de medianoche

Por un ventanuco de aquella cueva-establo vi parpadear las estrellas. Cerré los ojos. Advertí que se aproximaba el momento. De pronto sentí como que mi cuerpo fuera a estallar. Me concentré igual que en mis mejores instantes de contemplación y la alegría de mi ser más profundo tomó la forma de una paz sin límites.
Sin dolor, fluidamente, Jesús brotó de mis entrañas y lloraba hecho un niño sobre el suelo del establo que en esos momentos parecía el cielo cubierto de estrellas. Mi hijo, el Hijo del Hombre, estaba allí recién nacido.
Lo cogí entre mis brazos como si abrazara el aire. No se había abierto la tierra. Era yo la que me había abierto a su luz.
Lo abracé llorando. Mis lágrimas se mezclaron con las suyas y aquel establo inmundo me pareció el centro de todos los mundos posibles.
Era como si el Dios, que había sentido tantas veces como luz, hubiera tomado forma de débil criatura, o como si el sol hubiera amanecido definitivamente y al mismo tiempo en todas las noches de la tierra.
Mis l…

Navidad a la puerta

Ya falta muy poco..."Hagamos silencio para escuchar la Palabra de Dios y meditarla, para que ella, por la acción eficaz del Espíritu Santo, siga morando, viviendo y hablándonos a lo largo de todos los días de nuestra vida. De este modo, la Iglesia se renueva y rejuvenece siempre gracias a la Palabra del Señor que permanece eternamente (cf. 1 P 1,25; Is 40,8). Y también nosotros podemos entrar así en el gran diálogo nupcial con que se cierra la Sagrada Escritura: «El Espíritu y la Esposa dicen: “¡Ven!”. Y el que oiga, diga: “¡Ven!”... Dice el que da testimonio de todo esto: “Sí, vengo pronto”. ¡Amen! “Ven, Señor Jesús”» (Ap 22,17.20). (BENEDICTO XVI, Verbum Domini 124).

Alegría

Ya estamos en el Tercer domingo de Adviento. Domingo de la alegría. "Gaudete in Domino semper"
Y el estar siempre alegres es una consecuencia de estar siempre y totalmente en el Señor. El apóstol nos manda estar en Él y nosotros lo cantamos alegres en la antífona de entrada de la Misa de este domingo. El Señor está cerca, ¿cómo no estar alegres, si es Él nuestra riqueza? Los santos, en medio de grandes sufrimientos externos e internos, a los ojos de los demás desbordaban gozo. Ojalá sea también así en nosotros.
En su dicha perdido, abandonado a tu dulzura ardiente, de sí mismo en olvido, el corazón, que te busca, se siente siempre feliz y transparente.

Vigilia de la Inmaculada

Pidamos para que en la Vigilia de esta noche, en honor de Nuestra Madre Inmaculada, muchos jóvenes redescubrar su identidad cristiana y se decidan por el seguimiento real de Jesús, según la vocación que a cada uno el Señor le conceda.

Un mundo diferente es posible.

En este segundo domingo de nuestro Adviento, la Palabra de Dios viene a nosotros como anuncio esperanzado, diciéndonos que efectivamente no nos engaña nuestro corazón cuando sueña un mundo diferente al que cotidianamente nos asomamos. Ese cielo nuevo y esa tierra nueva en donde Dios habitará entre nosotros, en donde no habrá llanto ni pesar, en el que todo lo caótico cederá para dar paso a una ciudad buena y bella, habitable según el proyecto de Dios, ya está entre nosotros. Esa tierra nueva es Jesucristo y su reino, que viene continuamente a quien le acoge. S.M.

Entra un instante en ti mismo

"Deja un momento tus ocupaciones habituales; entra un instante en ti mismo, lejos del tumulto de tus pensamientos. Arroja fuera de ti las preocupaciones agobiantes; aparta de ti tus inquietudes trabajosas. Dedicare algún rato a Dios y descansa siquiera un momento en su presencia.(...)
Míranos, Señor; escúchanos, ilumínanos, muéstrate a nosotros. Manifiéstanos de nuevo tu presencia para que todo nos vaya bien; sin eso todo será malo. Ten piedad de nuestros trabajos y esfuerzos para llegar a ti, porque sin ti nada podemos.Enséñame a buscarte y muéstrate a quien te busca; porque no puedo ir en tu busca a menos que tú me enseñes, y no puedo encontrarte si tú no te manifiestas. Deseando te buscaré, buscando te desearé, amando te hallaré y hallándote te amaré."
San Anselmo.

La venida del Señor

Conocemos tres venidas del Señor.
Además de la primera y de la última, hay una venida intermedia. Aquéllas son visibles, pero ésta no. En la primera el Señor se manifestó en la tierra y vivió entre los hombres, cuando -como él mismo dice- lo vieron y lo odiaron. En la última contemplarán todos la salvación que Dios nos envía y mirarán a quien traspasaron. La venida intermedia es oculta, sólo la ven los elegidos, en sí mismos, y gracias a ella reciben la salvación. En la primera el Señor vino revestido de la debilidad de la carne; en esta venida intermedia viene espiritualmente, manifestando la fuerza de su gracia; en la última vendrá en el esplendor de su gloria. Esta venida intermedia es como un camino que conduce de la primera a la última.
En la primera Cristo fue nuestra redención; en la última se manifestará como nuestra vida; en esta venida intermedia es nuestro descanso y nuestro consuelo.

San Bernardo