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Mostrando entradas de diciembre, 2014

Felicitación de Navidad

"Conmovido como el seno de María, en camino con los magos y mis dudas enredadas a las de José.
Mi rechazo junto a Herodes (¿por qué ocultarlo? Ten piedad), miedoso con los pastores y mi brillo solo como la indicación de aquella estrella fugaz.
Alegre entre los ángeles, atento como la mula y el buey y pequeño, al lado de un niño pequeño.
Así te espero, así quiero esperarte como el Belén viviente que tú, Señor, eliges ser conmigo."


Feliz y santa Navidad 

Adviento. El tiempo de José.

Cuando algún comentario considero que puede ayudar a otros, me gusta ponerlo como una nueva entrada. Gracias a Anónimo. Estas son sus palabras. 


"En aquel primer Adviento unos ojos amantes y silenciosos contemplaban a María...

Eran unos ojos que, atraídos por el misterio, se dejaban abrazar por él aún sin comprenderlo;
unos ojos que, sin saber que la maravilla que contemplaban ocultaban una maravilla aún mayor, no dejaban de amar mirando;
unos ojos que intuían algo sin saber qué era;
unos ojos que esperaban pacientes la revelación de Dios porque siempre miraron confiadamente a su Creador. Eran los ojos de José.

Esos ojos fueron causa de angustia cuando mostraron algo inesperado e inaudito y lloraron sin comprender. Pero siguieron esperando contra toda esperanza hasta que sonara la hora de Dios.

Los ojos de José... El misterio de los ojos de un hombre santo que mereció de Dios el encargo de cuidar de la Madre y del Hijo. Los mismos ojos que contemplaron atraídos, primero sin saber; los …

Adviento. Tiempo de espera.

Adviento. Tiempo de espera, de vigilia. Tiempo que nos hace sentir aquello que nos trasciende y que consolida el tiempo haciendo que llegue laplenitud de los tiempos. Es un momento delicado, pues nos coloca en el borde de la Historia, como si estuviéramos en el Finisterrae y pudiésemos contemplar el horizonte de la eternidad y del infinito.
Casi parece un sueño, una ilusión. No sé si me llena de esperanza o de temor pensar que el tiempo, la Historia, pueden alcanzar su plenitud y elevarse hasta la misma vida de Dios. Cuando miro el cielo tengo vértigo: la profundidad de su abismo me hace sentir que si intento elevarme caeré y caeré sin llegar a ver el final perdiendo el conocimiento en el transcurso de la caída. Prefiero mirar al suelo, tener la vista fija en la tierra, para no ver cuán alejado estoy de Dios…
Pero es Adviento. Dios ha asumido mi tiempo, lo ha hecho suyo, y el abismo que nos separa ha dejado de atemorizarme. Ahora puedo contemplar la profundidad del infinito en los ojos…