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Mostrando entradas de 2014

Felicitación de Navidad

"Conmovido como el seno de María, en camino con los magos y mis dudas enredadas a las de José.
Mi rechazo junto a Herodes (¿por qué ocultarlo? Ten piedad), miedoso con los pastores y mi brillo solo como la indicación de aquella estrella fugaz.
Alegre entre los ángeles, atento como la mula y el buey y pequeño, al lado de un niño pequeño.
Así te espero, así quiero esperarte como el Belén viviente que tú, Señor, eliges ser conmigo."


Feliz y santa Navidad 

Adviento. El tiempo de José.

Cuando algún comentario considero que puede ayudar a otros, me gusta ponerlo como una nueva entrada. Gracias a Anónimo. Estas son sus palabras. 


"En aquel primer Adviento unos ojos amantes y silenciosos contemplaban a María...

Eran unos ojos que, atraídos por el misterio, se dejaban abrazar por él aún sin comprenderlo;
unos ojos que, sin saber que la maravilla que contemplaban ocultaban una maravilla aún mayor, no dejaban de amar mirando;
unos ojos que intuían algo sin saber qué era;
unos ojos que esperaban pacientes la revelación de Dios porque siempre miraron confiadamente a su Creador. Eran los ojos de José.

Esos ojos fueron causa de angustia cuando mostraron algo inesperado e inaudito y lloraron sin comprender. Pero siguieron esperando contra toda esperanza hasta que sonara la hora de Dios.

Los ojos de José... El misterio de los ojos de un hombre santo que mereció de Dios el encargo de cuidar de la Madre y del Hijo. Los mismos ojos que contemplaron atraídos, primero sin saber; los …

Adviento. Tiempo de espera.

Adviento. Tiempo de espera, de vigilia. Tiempo que nos hace sentir aquello que nos trasciende y que consolida el tiempo haciendo que llegue laplenitud de los tiempos. Es un momento delicado, pues nos coloca en el borde de la Historia, como si estuviéramos en el Finisterrae y pudiésemos contemplar el horizonte de la eternidad y del infinito.
Casi parece un sueño, una ilusión. No sé si me llena de esperanza o de temor pensar que el tiempo, la Historia, pueden alcanzar su plenitud y elevarse hasta la misma vida de Dios. Cuando miro el cielo tengo vértigo: la profundidad de su abismo me hace sentir que si intento elevarme caeré y caeré sin llegar a ver el final perdiendo el conocimiento en el transcurso de la caída. Prefiero mirar al suelo, tener la vista fija en la tierra, para no ver cuán alejado estoy de Dios…
Pero es Adviento. Dios ha asumido mi tiempo, lo ha hecho suyo, y el abismo que nos separa ha dejado de atemorizarme. Ahora puedo contemplar la profundidad del infinito en los ojos…

No tengáis miedo

"¡El Señor viene! En realidad, desde la vivencia de la fe y de la confianza en Él, bien podemos afirmar que el Señor está siempre viniendo, está en medio de nosotros, caminando a nuestro lado por las sendas de la historia que nos toca transitar, y en estos tiempos tan complicados y azarosos.
El Adviento nos ayuda a caer en la cuenta de esta verdad. Y nos predispone para intensificar nuestros encuentros personales con el Señor Jesucristo en la oración más intensa y en la más atenta escucha de su Palabra y de su paso entre nosotros. Siempre nos acecha el peligro de la distracción, sea por las razonables preocupaciones de la vida, sea por los reclamos seductores del consumo, sea por circunstancias personales de difícil manejo… Este tiempo particularmente santo, ante sala de la gran celebración de la Natividad del Señor, es una fuerte llamada a estar alerta. Porque el Señor viene, quiere venir a mi vida, a ofrecerme un plan, a encender mi esperanza, a despertar todas mis capacidades p…

Porque Le amas.

Eres uno con Dios, porque le amas.
¡Tu pequeñez qué importa y tu miseria,
eres uno con Dios, porque le amas!

Le buscaste en los libros,
le buscaste en los templos,
le buscaste en los astros,

y un día el corazón te dijo, trémulo:
«aquí está», y desde entonces ya sois uno,
ya sois uno los dos, porque le amas.

No podrían separaros
ni el placer de la vida
ni el dolor de la muerte.

En el placer has de mirar su rostro,
en el dolor has de mirar su rostro,
en vida y muerte has de mirar su rostro.

«¡Dios!» dirás en los besos,
dirás «Dios» en los cantos,
dirás «¡Dios!» en los ayes.

Y comprendiendo al fin que es ilusorio
todo pecado (como toda vida),
y que nada de Él puede separarte,
uno con Dios te sentirás por siempre:
uno solo con Dios, porque le amas.


Dichoso-Feliz

"Dichoso el que con vida intachable, camina en la voluntad del Señor.


Dichoso el que guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón."

Dentro de ti.

“El Reino de los cielos está dentro de ti.”

Nada temo, Tú vas conmigo.

El Señor es mi Pastor, con Él nada me falta,
En verdes praderas, Él me hace recostar.
Me conduce hacia fuentes tranquilas,
y repara mis fuerzas.
Me guía por sendero Justo,
por el Honor de Su Nombre.

Aunque camine por cañadas, oscuras,
nada temo porque Tú vas conmigo,
Tu Vara y Tu Cayado, me sosiegan,

Preparas una mesa ante mí,
en frente de mis enemigos,
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.

Tu Bondad y Misericordia, me acompañan,
todos los días de mi vida.
Y Habitaré en la Casa del Señor,
por años sin término.



Felices permanetemente

"Sentirnos en la obligación de ser felices permanentemente

es una fuente indudable de desdicha, ya que tanto la alegrías como las tristezas son temporales y cíclicas".

¿Santidad?

Te has preguntado en alguna ocasión:

¿Qué es para mí la santidad?


Humildad

“Verdad es que no en todas las moradas podréis entrar por vuestras fuerzas, aunque os parezca las tenéis grandes, si no os mete el mismo Señor del castillo. Por eso os aviso, que ninguna fuerza pongáis, si hallareis resistencia alguna, porque le enojaréis de manera, que nunca os deje entrar en ellas. Es muy amigo de humildad” (Moradas VII, 4, 2).
“La humildad siempre labra como la abeja en la colmena la miel, que sin esto todo va perdido. (Moradas I, 2, 8)
“Mientras estamos en esta tierra no hay cosa que más nos importe que la humildad”. (Moradas I, 2, 9) El Señor os lo dará a entender, para que saquéis de las sequedades humildad y no inquietud, que es lo que pretende el demonio (Moradas  II, 1, 9).
“Y creedme que no está el negocio en tener hábito de religión o no, sino en procurar ejercitar las virtudes y rendir nuestra voluntad a la de Dios en todo, y que el concierto de nuestra vida sea lo que Su Majestad ordenare de ella, y no queramos nosotras que se haga nuestra voluntad, sino…

El rosario

El rezo del Rosario, 
camino hacia la oración incesante.

Que María, la Virgen del Rosario, nos alcance esta gracia.



¡Nada más que por hoy!

Mi vida es un instante, una efímera hora, momento que se evade y que huye veloz. Para amarte, Dios mío, en esta pobre tierra no tengo más que un día: ¡sólo el día de hoy!  ¡Oh, Jesús, yo te amo! A ti tiende mi alma. Sé por un solo día mi dulce protección, ven y reina en mi pecho, ábreme tu sonrisa ¡nada más que por hoy!  ¿Qué me importa que en sombras esté envuelto el futuro? Nada puedo pedirte, Señor, para mañana. Conserva mi alma pura, cúbreme con tu sombra ¡nada más que por hoy!  Si pienso en el mañana, me asusta mi inconstancia , siento nacer tristeza, tedio en mi corazón. Pero acepto la prueba, acepto el sufrimiento ¡nada más que por hoy!  ¡Oh Piloto divino, cuya mano me guía!, en la ribera eterna pronto te veré yo. Por el mar borrascoso gobierna en paz mi barca ¡nada más que por hoy! ¡Ah, deja que me esconda en tu faz adorable, allí no oiré del mundo el inútil rumor. Dame tu amor, Señor, consérvame en tu gracia ¡nada más que por hoy!  Cerca yo de tu pecho, olvidada de todo, no temo ya, Dios mío, los mied…

El más poderoso

El más poderoso es siempre aquel  que sabe juntar las manos.

Inténtalo

Nadie sabe de lo que es capaz 
hasta que lo intenta.


Silencio

Vacaciones de verano, tiempo propicio, para si se quiere, aprender a silenciar la vida; para ello: 
Mira en silencio,
escucha en silencio,
percibe en silencio,
huele en silencio,
palpa en silencio,
trabaja en silencio,
vive en silencio,
ama en silencio…

Y encontrarás la infinitud del silencio…
                            la eternidad del silencio…,
                            el abismo del silencio…,
                            la sabiduría del silencio…,
                            el amor del silencio….,
                            la pasión del silencio…,
                            la belleza del silencio…,
                            la plenitud del silencio…,
                            la armonía del silencio…
Cuando el silencio habla…

Santísima Trinidad

Señor, contemplar es verte, es escucharte, es tocarte, es vivirte…
Contemplar, Señor, es buscarte y no encontrarte, es desearte y no verte…
Contemplar, Señor es verte sin mirarte, presentirte sin sentirte, escucharte sin oírte, intuirte y no verte, gustarte y no tenerte, amarte y no perderme…
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Glorificar al Padre, en el Hijo, por el Espíritu Santo.


Pentecostés 2014

Oh, Espíritu Santo,
Amor del Padre y del Hijo,
inspírame siempre
lo que debo pensar,
lo que debo decir,
cómo debo decirlo,
lo que debo callar,
cómo debo actuar,
 lo que debo hacer,
para gloria de Dios,
bien de las almas y
mi propia santificación.
Espíritu Santo,
dame agudeza para entender,
capacidad para retener,
método y facultada para aprender,
sutileza para interpretar,
gracia y eficacia para hablar.

Noche-Fuente-Sed

Un poema de Luis Rosales (1910-1992) de inspiración sanjuanista dice así:

De noche, iremos, de noche
que para encontrar la Fuente
sólo la sed nos alumbra.
De noche A Dios, por lo general, acudimos cuando en nuestra vida es de noche, es decir, cuando comprendemos que le necesitamos. Cuando es de día, en cambio, son tantas las luces que nos deslumbran que es fácil olvidarse de su Luz. Al igual que al final de cualquier túnel, por largo y oscuro que sea, hay siempre una luz, en el más profundo centro de nuestras noches brilla siempre una llama. Esa llama es Dios, que nos espera en el corazón de nuestras tinieblas. La invitación, por tanto, no es a huir de la oscuridad, que es lo que normalmente hacemos, sino entrar en ella. Nuestra noche oscura particular puede ser ahora un vicio no erradicado, una pasión desordenada, un pacto con la mediocridad, un problema económico o familiar grave, una crisis de pareja, un miedo de apariencia insuperable… Sea cual sea nuestra noche actual, Dios está ahí pa…