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Mostrando entradas de junio, 2010

Vacío y plenitud. Silencio del alma.

Vacío y plenitud
Si de tal modo el hombre preparase su morada, el fondo del alma, Dios lo llenaría sin duda alguna, lo colmaría. Romperíanse, si no, los cielos para llenar el vacío.
La naturaleza tiene horror al vacío, dicen. ¡Cuanto más sería contrario al Creador y su divina justicia a abandonar a un alma así dispuesta!. Elige pues una de dos. Callar tú y hablar Dios o hablar tú para que El calle. Debes hacer silencio.
Entonces ser otra vez pronunciada la palabra que tú podrás entender y nacer Dios en el alma. En cambio, ten por cierto que si tú insistes en hablar nunca oír s su voz. Lograr nuestro silencio, aguardando a la escucha del Verbo es el mejor servicio que le podemos prestar. Si sales de ti completamente, Dios de nuevo, se te dará en plenitud. Porque en la medida que tu sales, el entra. Ni más ni menos.
Silencio del alma
A ese sosiego del espíritu se refiere el cántico de la Misa que comienza: "Cuando un sosegado silencio todo lo envolvía" (Sb 18,14). En pleno silencio…