24 dic. 2016

Navidad 2016


Yo, más vieja cada año
y Tú, cada año más Niño.
Yo, cada vez más barro;
Tú, cada vez más divino...

Cuando termine el camino
y llegue, al fin, al Portal,
pondrás un soplo de Espíritu
sobre mi carne mortal."



Feliz y santa Navidad- 2016


20 dic. 2016

4 dic. 2016

Espíritu Santo

Comprenderemos plenamente quién es el Espíritu Santo solamente en el paraíso. Más aún, lo viviremos en una vida que no tendrá fin, en una profundidad que nos dará inmensa alegría. Será como un fuego dulcísimo que inundará nuestra alma y la colmará de gozo, como cuando el amor arrolla el corazón de una persona y esta se siente feliz.

26 nov. 2016

Adviento



El Adviento es hambre de pan,
clamor de profetas;
es mugido en los establos
y cónclave en las estrellas.

El Adviento es llamada en los cielos,
luna que al sueño despierta,
suave temblor de alborada que alerta,
pasos de peregrinos que inquietan.

El Adviento es gravidez
que viene pidiendo urgencias.
Ya están convocados ángeles y reyes,
pastores, pesebre y bueyes…

El Adviento es Ella, es la Virgen bella,
serena, ante el cuenco de pajas que ya se quiebran.
Ya se escucha el «Gloria» en las lejanías.
El Adviento es Ella: ¡Santa María!

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11 oct. 2016

Pilar de fe


Ella es Pilar de fe.

 "Tenemos por guía una Columna 
que no faltó delante de su pueblo jamás, 
ni de día ni de noche"


Ruega por nosotros



27 sept. 2016

18 sept. 2016

A un pájaro...

A UN PÁJARO QUE CANTABA
DURANTE LA ORACIÓN
bblanco
Tú sí me hablas de Dios
con la voz que yo quiero.
Sin palabras; cantando
tus trinos y diciendo
con tu presencia alada
que lo sientes sin verlo.
Que somos suyos, todos,
como lo dirán luego,
al ponerse la tarde,
esas nubes de fuego
y esa flor escondida
que perfuma en silencio.

¿No me oyes cantar
contigo, para adentro?





9 sept. 2016

Consejos...


Vivir siendo misericordiosos en las propias comunidades, conservando el celo del testimonio y anunciando la fraternidad evangélica desde todos los monasterios del mundo. Esto a través de un silencio elocuente que habla a la vida ruidosa y distraída el mundo.





4 sept. 2016

Santa Teresa




"La falta de amor es la mayor pobreza" 

"Hay que hacer las cosas ordinarias  
con amor extraordinario"

Santa Teresa de Calcuta, 
Ruega por nosotros.


1 sept. 2016

Una cosa



Ahora sólo queda una cosa: ser fiel  a la llamada. Seguras, sin miedo. Siempre adelante, caminar con alegría y dejarnos llevar por el vuelo del Espíritu.  Sin resistencia, con optimismo, con amor. 


26 ago. 2016

Desde siempre



Desde siempre te ha llamado
que hasta siempre sea tu respuesta.
Dios ha puesto sus ojos en ti,

pon los tuyos siempre en El.






14 ago. 2016

15 agosto María Assumpta


Sólo la Niña aquella, la Niña inmaculada,
la Madre que del hijo recibió su hermosura,
la Virgen que le dice a su Creador criatura,
sólo esa Niña bella al cielo fue elevada.


Los luceros formaron innumerables filas,
tapizaron las nubes el cielo en su grandeza;
y aquella Niña dulce de sin igual belleza
llenaba todo el cielo con sus claras pupilas.

Nuestro barro pequeño, de nostalgia extasiado,
ardientemente quiere subir un día cualquiera
al cielo, donde el barro de nuestra Niña espera
purificar en gracia nuestro barro manchado. Amén.
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Feliz día de Nuestra Señora

2 ago. 2016

Ritmo

Ya desde antes de ingresar en la vida monástica me atrajo el ambiente de la misma, y pienso que debió ser su ambiente de tranquilidad, de silencio, de un ritmo de vida que iba en sintonía con mi manera de ser. Son indicios externos de los que los que se vale el Señor en una primera llamada. Esto creo que vale para cualquier otra lección determinante de nuestra vida: elección de determinados estudios, de la mujer, o del hombre, con quienes ir compartiendo el camino de la vida, especializarse en una profesión concreta...
Pero no es suficiente con esa "decisión primera", pues la vida nos va presentando otros matices, o desafiando con otras exigencias que requieren de cada uno de nosotros un suplemento de esfuerzo y de respuesta, de fidelidad a uno mismo y de decisión, en la línea del ritmo nuestra existencia, y que, por otra parte, va siendo un factor importante de nuestra maduración personal.
Por este camino vamos descubriendo en nuestra existencia retos nuevos. Y esto sucede en la vida de la persona, sea cual sea la faceta de su vida. Por tanto también en la vida monástica, que no es algo extraño a la vida misma. La vida monástica es simplemente una vida. Sobre todo vida humana. Profundamente humana.
Después de estar inmerso en ella unos 25 años he ido descubriendo nuevos valores muy interesantes y necesarios para la vida de la persona. Unos valores humanos y religiosos de los que tiene urgente necesidad la sociedad, la humanidad de hoy día: el ritmo de la vida misma, el valor del silencio, la vida comunitaria, el valor del trabajo, la necesidad de la plegaria, la aceptación del otro en sus diferencias, el ocio... son valores propios de la vida humana, por tanto no exclusivos de una vida monástica.
¿Acaso no estaréis de acuerdo en que estos valores concretos a los que aludo son algo imprescindible en la vida del hombre de hoy, en nuestro siglo XXI tan convulso?
Los monjes, añadiría, no somos especialistas en estos valores, -aunque sí que disponemos de un espacio y un tiempo privilegiado para vivirlos- y los vivimos, o, quizás mejor, habría que decir "intentamos vivirlos" sumidos en nuestra condición humana, por tanto con sus luces y con sus sombras, pero que incluso viviendo todos estos valores con defectos importantes, como humanos que somos, estamos proclamando que la humanidad tiene necesidad de ellos. Os recordamos los monjes, que es muy importante, esencial, el ritmo de tu vida.
En ello quiero detenerme: el ritmo de la vida misma. Hoy el ritmo de la vida no es humano. ¡El ritmo de las agendas!... ¡cuánto desafío a la paz!...
El hombre está hecho, estructurado como una obra bella, su cuerpo, es una máquina compleja, pero de una gran precisión; tiene, además, un componente espiritual que le constituye como el centro y la referencia de la belleza singular de la creación. Nos encontramos todos los seres humanos aquí en el seno de esta belleza para cuidarla, para gozar de ella, hacerla incluso más bella y eficaz. Y, a pesar de nuestra desidia, ¡somos capaces de ello! ¡Qué grande es el hombre! ¡Qué admirable su dignidad!...
Pero tenemos que empezar a vivir desde nosotros mismos. Yo diría que debemos vivir al ritmo de los latidos del corazón. Para mí, al ritmo de los latidos del corazón sería vivir desde el centro de la persona, y no desde la periferia. El hombre, con harta frecuencia, vive en la periferia de su persona, en la superficie...
Es en el corazón, centro vital de nuestra persona, donde empieza el "calor" de la existencia. Debemos vivir muy sensibles al calor de este espacio interior, de donde va emergiendo la vida personal de cada uno. No siempre es así: o nos aceleramos y perdemos la orientación, o perdemos energía y nos adormecemos...


Por un lado aquí tenemos una invitación a despertarnos interiormente, como sugiere san Pablo: conociendo las circunstancias, ya es hora de despertaros del sueño... la noche está avanzada, el día se echa encima, dejemos las actividades de las tinieblas, y actuemos con las armas de la luz (Rom 13,11).
La vida más que un problema a resolver, sería una experiencia a vivir. Pero es preciso despertar, y vivir con hondura dicha experiencia. El ritmo nos tiene que llevar a contemplar la vida. La vida misma tiene un ritmo humano. Es sumergirnos en el ritmo de esta vida profunda, bella, apasionadamente sugerente...
San Bernardo afirma, en uno de sus escritos, que mucho de lo que ha aprendido lo aprendió en los bosques, en la creación.... Y es que aquí se nos manifiesta la vida en el camino más sencillo y sugerente.
Amigos, amigas, tenemos que buscar otro ritmo. El verano, tiempo de cambios de residencia, de desplazamientos, de cambios en el trabajo..., es un tiempo propicio para bailar con otros ritmos. Tu corazón seguro que te pide un ritmo más lento, más humano. Este baile lo puedes aprender contemplando la belleza de la creación. Es la belleza y el latido de la obra de Dios.

28 jul. 2016

Palabras del Papa Francisco


El Papa señalo que “desde hace tiempo el mundo está en una guerra a trozos, pero es una guerra”. Y explicó que no es una guerra comparable a la Primera o la Segunda Mundial, “esta no es una guerra declarada, pero sí organizada. Es una guerra”.
Recordó así a “este sacerdote santo que murió justo cuando ofrecía una plegaria por toda la Iglesia”. Pero invitó a pensar también en países como Nigeria, aunque mucha gente diga “¡Ah, pero eso es en África!” e hizo referencia a “tantos cristianos, tantos inocentes, tantos niños” que sufren las consecuencias de la guerra. Finalmente aseguró que “no es una guerra de religiones, es una guerra de intereses, por dinero, por los recursos de la naturaleza, por el dominio de los pueblos. Pero no es una guerra de religiones, porque todas las religiones quieren paz”.




17 jul. 2016

Los girasoles


Los artistas, los verdaderos artistas, aquellos que son honestos con su arte, siempre dejan reflejos de su alma en sus obras. Sin duda este es el caso de Vincent Van Gogh.
Si tuviera que elegir una pintura que fuera fiel reflejo de su alma escogería Los Girasoles. En esta obra, a poco que profundicemos en ella y en la vida de su autor, podemos percibir claramente la manifestación de lo divino.
Van Gogh, hijo de un humilde pastor protestante, fue un fiel devoto. Si bien mucha gente conoce el episodio de la oreja, no tantos saben que, debido a su gran fervor religioso, en su juventud estudió teología y llegó a ser misionero en la región de Mons, en Bélgica, conocida por sus minas, la gran dureza a la que eran expuestos los trabajadores y la enorme miseria en que vivían.
“Tú sabes bien que una de las raíces o verdades fundamentales no solamente del Evangelio, sino de toda la Biblia, es: “La luz que brilla en las tinieblas”. Por las tinieblas hacia la luz. Ahora, ¿quiénes son los que tienen necesidad de ello, quiénes son los que sabrán escuchar? La experiencia ha mostrado que los que trabajan en las tinieblas, en el corazón de la tierra, como los mineros en las minas de carbón, quedan fuertemente impresionados por la palabra del Evangelio y le prestan fe”. (Extracto de una de sus cartas a su hermano Theo)
Van Gogh vivió estos años en absoluta pobreza, repartiendo lo poco que tenía entre los más necesitados, hasta el punto de poner en peligro su vida y su salud. En esos años de misión, la manera impetuosa y vehemente de sufrir con los que sufren, compartiendo hasta el extremo sus vidas, puede servirnos como muestra de lo que implica la verdadera misericordia. La palabra misericordia proviene etimológicamente del latín mísere (miseria, necesidad), cor-cordis (corazón) e ia (hacía los demás); es decir, dolerse de corazón con aquellos que sufren o padecen necesidad, sentir en el propio corazón la miseria ajena. A pesar de los errores que pudiera cometer en el enfoque de su apostolado, es obvio que en estos años realizó intensamente algunas obras de misericordia, tales como dar de comer al hambriento, dar bebida al sediento y consolar al triste.
Las condiciones de vida tan duras a las que se sometió causaron verdaderos estragos en la salud de Van Gogh, quien, siguiendo los consejos de su hermano Theo, terminó por abandonar la misión que tanto le afectaba física y psicológicamente. Tras un periodo de tristeza por no haber logrado sus aspiraciones de seguir al Señor siendo pastor ni misionero, con 27 años descubrió que su nueva misión sería llevar la misericordia de Dios, colaborar en la redención de la humanidad, a través del arte.
Ahora que ya hemos vislumbrado la profundidad del alma de Van Gogh, podemos preguntarnos ¿Qué tienen que ver en ello Los Girasoles? Todos sabemos que es habitual, desde la pintura cristiana primitiva, representar a los santos y figuras sagradas con un halo o aureola alrededor de su cabeza. Este halo representa a los santos iluminados por la luz esplendorosa que proviene de Dios, y a su vez siendo luminarias para el mundo. El propio Jesucristo dijo: “Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará entre tinieblas”. Por tanto no debe sorprendernos que la luz y el sol sean unas constantes en sus pinturas. Esta luz, representada a través del color amarillo, es una señal de identidad de sus cuadros: su serie sobre los trigales, la casa amarilla, la habitación de Arlés y, obviamente, sus girasoles.
¿Por qué su obsesión con los girasoles? Era costumbre en los religiosos holandeses tener láminas y libros con dibujos simbólicos que se referían a pasajes de la Biblia. Era bien conocida la simbología del girasol. Una flor que según avanza el día va buscando siempre la dirección del sol, para así absorber plenamente sus rayos. ¡Qué mejor simbolismo del ideal de la vida cristiana! El hombre que busca constantemente mirar a Dios, tal y como hizo el mismo Van Gogh a lo largo de su existencia.


27 jun. 2016

Amanece






Amanece.
Silencio...
Silencio que plenifica.
Silencio que pacifica.
Silencio lleno de Presencia.
A Ti la gloria, Señor.







7 may. 2016

Ascensión del Señor Jesús


No, no yo dejo la tierra,

No, yo no olvido a los hombres…

Porque como un padre siente ternura por sus hijos

Siento yo, el Señor-Jesús, ternura por mis  fieles.

Conozco  a cada persona
Como si fuera mi propia respiración,
Como si fuera mi único hijo,
Como si fuera mi prometida bajo los árboles en flor.
Sí: de cada uno sé su exclusivo nombre propio.
Por eso os llevo conmigo en mi Ascensión.



Santo y feliz día



16 abr. 2016

Domingo del Buen Pastor

El hombre de hoy rechaza con desdén el papel de oveja y la idea de rebaño, pero no se percata de que está completamente dentro. Uno de los fenómenos más evidentes de nuestra sociedad es la masificación. Nos dejamos guiar de manera supina por todo tipo de manipulación y de persuasión oculta. Otros crean modelos de bienestar y de comportamiento, ideales y objetivos de progreso, y nosotros los seguimos; vamos detrás, temerosos de perder el paso, condicionados y secuestrados por la publicidad. Comemos lo que nos dicen, vestimos como nos enseñan, hablamos como oímos hablar, por eslogan. El criterio por el que la mayoría se deja guiar en la propias opciones es el «Todos son así».
Mirad cómo se desarrolla la vida de la multitud en una gran ciudad moderna:
es la triste imagen de un rebaño que sale junto, se agita y se amontona a hora fija en los vagones del tren y del metro y después, por la tarde, regresa junto al redil, vacío de sí y de libertad. Sonreímos divertidos cuando vemos una filmación a cámara rápida con las personas que se mueven a saltos, velozmente, como marionetas, pero es la imagen que tendríamos de nosotros mismos si nos miráramos con ojos menos superficiales.

El Buen Pastor que es Cristo nos propone hacer con Él una experiencia de liberación. Pertenecer a su rebaño no es caer en la masificación, sino ser preservados de ella. «Donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad» (2 Corintios 3, 17), dice San Pablo. Allí surge la persona con su irrepetible riqueza y con su verdadero destino. 



Interesante




13 abr. 2016

Persecución

“La persecución es el pan de cada día en la Iglesia". Así lo ha asegurado el papa Francisco en la homilía de la misa matutina celebrada el martes en Santa Marta. Como le sucedió a Esteban, el primer mártir, o a los “pequeños mártires” asesinados por Herodes; también hoy muchos cristianos son asesinados por la fe en Cristo y otros incluso son perseguidos “educadamente” porque quieren manifestar el valor del ser “hijos de Dios”.
Existen persecuciones sanguinarias, ha observado, como ser devorados por fieras para la alegría del público en las gradas o saltar por los aires debido a una bomba a la salida de misa.
Del mismo modo, ha hablado de las persecuciones de guante blanco, amamantadas “de cultura”, esas que te envían a una esquina de la sociedad, que llegan a quitarte el trabajo si no te adecuas a leyes que “van contra Dios Creador”.
El pasaje del martirio de Esteban, descrito en el pasaje de los Hechos de los Apóstoles propuesto por la liturgia del día, lleva al Papa a hacer consideraciones conocidas y nuevas sobre una realidad que desde hace dos mil años es una historia dentro de la historia de la fe cristiana, la persecución.
De este modo, el Santo Padre ha considerado que la persecución “es el pan de cada día en la Iglesia”, Jesús lo ha dicho. Así, el Pontífice ha observado que cuando hacemos turismo por Roma y vemos el Coliseo, “pensamos que los mártires eran esos asesinados por los leones”. Pero –ha añadido– los mártires no han sido solo esos o esos otros. “Son hombres y mujeres de todos los días: hoy, el día de Pascua, hace apenas tres semanas… Esos cristianos que celebraban la Pascua en Pakistán fueron martirizados precisamente porque celebraban al Cristo Resucitado. Y así la historia de la Iglesia va adelante con sus mártires”.
En la homilía, Francisco ha explicado que el martirio de Esteban desencadenó una cruel persecución anticristiana en Jerusalén análoga a esas sufridas por quien hoy no es libre de profesar su fe en Jesús.
Al respecto, el Santo Padre ha advertido de que hay otra persecución de la que no se habla tanto, una persecución “disfrazada de cultura, disfrazada de modernidad, disfrazada de progreso”.
Es una persecución, ha definido el Papa un poco irónicamente como “educada”. Así, ha explicado que este tipo de persecución se da cuando se persigue al hombre no por confesar el nombre de Cristo, sino por querer tener y manifestar los valores del Hijo de Dios. “¡Es una persecución contra Dios Creador en la persona de sus hijos!”, ha exclamado.
Por esta razón, el Santo Padre ha observado que todos los días vemos que las potencias hacen leyes que obligan a ir sobre este camino y una nación que no sigue estas leyes ‘modernas’, ‘cultas’, o al menos que no quiere tenerlas en su legislación, es acusada, perseguida educadamente. “Es la persecución que quita al hombre la libertad, también de la objeción de conciencia”, ha precisado.
En esta misma línea, el Obispo de Roma ha indicado que esta es la persecución del mundo que quita la libertad, mientras que Dios nos ha hecho libres de dar testimonio “del Padre que nos ha creado y de Cristo que nos ha salvado”.  Y el jefe de esta persecución educada, ya Jesús indicó quién es: el príncipe de este mundo.
“Y cuando las potencias quieren imponer actitudes, leyes contra la dignidad del Hijo de Dios, persiguen a estos y van contra el Dios Creador. Es la gran apostasía. Así la vida de los cristianos va adelante con estas dos persecuciones. También el Señor nos ha prometido no alejarse de nosotros”, ha concluido el Santo Padre.
(Texto de Radio Vaticano)




5 abr. 2016

Paz de Cristo



Sin soledad y sin 
silencio, que 
deberían ser 
nuestros hermanos 
de sangre, el 
hombre no se pone 
a tiro de la paz de 
Cristo.

27 mar. 2016

Pascua 2016




Es este crucificado que ha vencido a la muerte el que entra en aquella habitación cerrada de nuestro interior, que nosotros no sabemos alumbrar y que nadie conoce del todo, para encender la esperanza y el amor en medio del dolor, el pecado y la desesperanza. Él espera a que dejemos de correr de aquí para allá y luego llama a la puerta. Si abrimos nos alentará la luz de sus heridas de amor y podremos caminar sabiendo que hay futuro. Y sólo habrá que decir: “Señor mío y Dios mío”

Santa y feliz Pascua. 

¡¡¡Cristo ha resucitado, ALELUYA!!!



26 feb. 2016

La gracia de la debilidad

Durante cuarenta años no se puede hacer demostración de fuerza. Es posible correr durante un día de andadura, para una vida entera hay que medir el paso y contar con la vulnerabilidad esencial de la naturaleza humana. Sin embargo, aunque no se puede caminar siempre con tensión -San Bruno dice que un arco siempre tenso se hace inservible-, se puede descubrir una extraña fuerza en la debilidad.
Constato, muchas veces, que cuando más débil, frágil y menesteroso me encuentro es cuando más sensible estoy, y normalmente entonces acudo a la oración con mayor receptividad y apertura. Son ocasiones en que bebo la Palabra, suplico intensamente, me encuentro abierto, y acojo, aun en medio del dolor, lo que supone siempre verse tan pobre.
En cambio, cuando me parece que estoy firme, que hago las cosas bien, me sobreviene una falsa seguridad, que me instala en mis modos de ser y de pensar de manera refractaria. En estos momentos, no valoro lo que significa un poco de agua en el desierto, una sombra en el camino, a la hora de mayor calor, y quizá no comprendo a los que necesitan esos auxilios.
No deseo afirmar de manera absoluta algo que no sé si es igual para todos. Por lo que yo experimento, descubro que las ocasiones de mayor receptividad de las mociones interiores suceden cuando estoy más sensible, y normalmente la sensibilidad es mayor cuando me siento menesteroso y débil.
Si son así las cosas, ¿será una gracia la pérdida de seguridad y el despojo que te convierte en mendigo de la mirada compasiva, de la misericordia de Dios?
Sólo sé que la oración humilde y la estancia silenciosa, que transcurren en la percepción de la propia pobreza, producen en mí una apertura y acogida mayores que cuando me creo seguro de mí mismo. A la hora de haber una evaluación, descubro que en tiempos de debilidad soy como el campo labrado que recibe la semilla, como la tierra húmeda que permite que el grano germine. Me parezco a la tierra sedienta, resquebrajada su corteza endurecida, que absorbe la gota de agua y la lluvia del tempero.
El sentimiento de búsqueda y la atención interior que se viven en los momentos de prueba y debilidad son inigualables. No se pueden comparar con lo que se experimenta cuando parece que no se necesita nada.
Lo que me resulta evidente es que cuando confluyen debilidad y relación teologal se da la mayor posibilidad de la experiencia luminosa. ¿Habrá que agradecer las heridas? Quizá en tantas ocasiones son la providencia para despertar la sensibilidad y propiciar así el encuentro con Quien desea vivir siempre a nuestro lado.
Más allá de la fenomenología personal y subjetiva, lo cierto es que Jesús se dejó reconocer por los suyos cuando estaban abrumados por la mayor tristeza, cuando, doloridos y sobrecargados, su naturaleza les llevaba a la desesperanza, al llanto, al miedo, al retorno escéptico.
Al hablar de manifestaciones de debilidad, recuerdo  las lágrimas de María Magdalena, el lamento de las mujeres que acompañaron a Jesús camino del Calvario y lo buscaron en la mañana de Pascua, el miedo de los apóstoles, la desesperanza de los dos discípulos de Emaús, el retorno a los trabajos de la pesca de Pedro y sus compañeros, el escepticismo de Tomás… San Pablo confiesa:
“Me complazco en mis flaquezas, en la injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte” (2Cor. 12,5-10).
Es natural que, después de la Pasión, los discípulos de Jesús estén tristes. Mas resulta sorprendente que la experiencia de la resurrección se dé en todos los casos en las circunstancias de mayor debilidad, en momentos muy dolorosos. A la luz de los relatos de Pascua, descubro el sentido positivo de las situaciones de desánimo, que pueden ser momentos de gracia y convertirse en hitos de fe.
“Nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres” 1Cor. 1, 23-25).
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Domingo 3º Adviento

Palabras del Papa Francisco antes del Ángelus Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!. En estos últimos domingos, la liturgia ha ...