24 dic. 2012

Te diré mi amor...


 
Te diré mi amor, Rey mío,
en la quietud de la tarde,
cuando se cierran los ojos
y los corazones se abren.

Te diré mi amor, Rey mío,
con una mirada suave,
te lo diré contemplando
tu cuerpo que en pajas yace.
Te diré mi amor, Rey mío,
adorándote en la carne,
te lo diré con mis besos,
quizás con gotas de sangre.
Te diré mi amor, Rey mío, con los hombres y los ángeles,
con el aliento del cielo
que espiran los animales.
Te diré mi amor, Rey mío,
con el amor de tu Madre,
con los labios de tu Esposa
y con la fe de tus mártires.
Te diré mi amor, Rey mío,
¡oh Dios del amor más grande!
¡Bendito en la Trinidad,
que has venido a nuestro Valle! Amén.

 

22 dic. 2012

Danos tu fe, María


Danos tu fe, María, sólo así podremos vivir, celebrar, cantar y festejar, el encanto de la Navidad.

Solo así en este santo Año  de la Fe, podremos conocer, sentir, vivir, amar, testimoniar  y celebrar al Dios que viene pequeño por Navidad.

 

16 dic. 2012

El Adviento y la alegría


 
La alegría debe ser un distintivo del cristiano. La alegría cristiana nace de la profunda convicción de que en Cristo, el Señor, el pecado y la muerte han sido derrotados. Por eso, al ver que El Salvador está ya muy cerca y que el nacimiento de Jesús es ya inminente, el pueblo cristiano se regocija y no oculta su alegría. Nos encaminamos a la Navidad y lo hacemos con un corazón lleno de gozo. Sería excelente que nosotros recuperáramos la verdadera alegría de la Navidad. La alegría de saber que el niño Jesús, Dios mismo, está allí por nuestra salvación y que no hay, por muy grave que sea, causa para la desesperación. De esta alegría del corazón nace todo lo demás. De aquí nace la alegría de nuestros hogares. De aquí nacen la ilusión y el entusiasmo que ponemos en la preparación del nacimiento, el gozo de los cantos natalicios tan llenos de poesía y de encanto infantil. Es justo que estemos alegres cuando Dios está tan cerca. Pero es necesario que nuestra alegría sea verdadera, sea profunda, sea sincera. No son los regalos externos, no es el ruido ni la vacación lo que nos da la verdadera alegría, sino la amistad con Dios. ¡Que esta semana sea de una preparación espiritual, de un gozo del corazón, de una alegría interior al saber que Dios, que es amor, ha venido para redimirnos! Esta preparación espiritual consistirá, sobre todo, en purificar nuestro corazón de todo pecado, en acercarnos al sacramento de la Penitencia para pedir la misericordia de Dios, para reconocer humildemente nuestros fallos y resurgir a una vida llena del amor de Dios.

9 dic. 2012

Adviento tiempo de gracia

En este tiempo de gracia que es el Adviento, Dios nos vuelve a poner
delante la invitación a esperar: tú que gritas, que sufres, que dudas,
que te lamentas, que intuyes la falsedad de tantos progresos
pero que no aciertas a encontrar la verdad del verdadero...;
tú que tienes tanto sin resolver en ti y entre los tuyos...
¡espera al Salvador, canta “ven, Señor”! Atrévete a hacer
la lista de todas tus imposibilidades, de todos tus límites
y desesperanzas. Dios las abraza, las toma en serio,
las reviste de posibilidad.

Dios quiere también hoy, aquí y ahora, en mí y entre nosotros,
hacer posibles todos nuestros imposibles, como lo hizo en María.
Volver a acampar su Palabra en nuestro terruño de penas y
exterminios, para hacerlo fértil y feliz. Es posible.
 
 
 

1 dic. 2012

Adviento-El Señor está cerca


 
Comenzamos el Adviento, y se nos invita a no dormir, a estar vigilantes.

No dormir significa no abatirnos en la desconfianza y en la indiferencia ante cómo va el mundo; no dejar de ninguna manera que nuestro corazón se vuelva de piedra y nos dediquemos a quejarnos, murmurar y sentenciar. No dormir significa vivir la pequeña gran aventura que se nos presenta cada día. Que no nos venza el sueño implica mirar hacia delante, no quedándonos aletargados en lo que ya pasó, viviendo de añoranzas, recuerdos y de una eterna autobiografía. No se puede vivir de ninguna manera meditando sobre un pasado tal vez más glorioso, dichoso, seguro y con menos problemas. Tenemos que despertar, si es que estamos dormidos, y vivir afrontando el futuro de manera firme, positiva e ilusionada.

No debemos caminar cabizbajos y con el corazón desanimado. Tenemos que escuchar las palabras de Jesús: “Alzad vuestra cabeza, pues se acerca vuestra liberación”; tenemos que apostar, confiar y no cerrarnos a las posibilidades; la confianza enriquece y amplía nuestro horizonte haciendo que la vida se haga infinitamente más rica. Seamos fieles a nuestro compromiso, sea el que sea, y confiemos, soñemos para que nuestra mente, nuestro corazón, para que todo nuestro ser, lleno de creatividad y deseando que la esperanza mantenga el mundo despierto, se abra espontáneamente a nuevas posibilidades, a nuevos retos, a nuevas ilusiones en, por y para la verdad.
Que María, Nuestra Señora de la Esperanza, nos ayude.

Barcelona- súplica

Y uno se pregunta de nuevo ¿por qué? Y hasta el cielo se interroga ¿por qué? Y todo hombre de bien se cuestiona ¿po...