23 ago. 2017

Dios nos quiere felices



“Tú, que quieres dar tu vida a causa de Cristo y del Evangelio (Mc 10,29 y Mt 16,25), has de saber que, incluso en tu propia noche, avanzas con Él hacia la luz.
Así, renunciando a mirar hacia atrás (Lc 9,62), camina tras las huellas de Cristo Jesús. Él te conduce por un camino de luz: “Yo soy”, pero también: “Vosotros sois la luz del mundo” (Jn 8, 12 y Mt 5,14).
Querrías allanar para muchos otros los caminos de Cristo, el Señor (Mc 1,3), encender un fuego incluso en las noches de la Humanidad (Lc 12, 49).
Sabes que Jesús, el Cristo, ha venido para todos (Tit 2, 11) y no solo para unos pocos; resucitado, está presente en cada ser humano, sin excepción. Dios ha depositado en ti esa catolicidad de corazón.
¿Dejarás crecer en ti una vida interior que no conozca ni comienzo ni fin? Ahí tocas las puertas de la alegría del evangelio en ella hunden sus raíces las solidaridades humanas.
Hacer de la tierra un lugar habitable par todos, cerca o lejos: he ahí una de las bellas páginas de evangelio que puedes escribir con tu vida.
El olvido de ti mismo, la gratuidad, te permiten mantenerte en el corazón de las situaciones de la familia humana, con sus continuos flujos y reflujos. ¿Intentarás comprender sin dejarte arrastrar por oleadas sucesivas?
Con casi nada, eres creador de reconciliación en ese misterio de comunión que es la Iglesia.
Estimulado por la convivencia fraternal, alégrate, ya no estás solo, avanzas en todo con tus hermanos. Con ellos estás llamado a construir la parábola de la comunidad.
LAS FUENTES DE TAIZÉ. Dios nos quiere felices. Hermano Roger de Taizé. PPC Editorial. Madrid 2006, p. 61s.
Tomado de:   https://lahesiquia.wordpress.com/2017/08/11/ya-no-estas-solo/

18 ago. 2017

Barcelona- súplica




Y uno se pregunta de nuevo
¿por qué?

Y hasta el cielo se interroga
¿por qué?

Y todo hombre de bien se cuestiona
¿por qué?

Y el sin sentido
vuelve  a surcar el aire.

Y la sin razón
atraviesa el universo.

Y surge la súplica:
A la sombra de tus alas, ¡guárdanos, Señor!






14 ago. 2017

María Asumpta




Al cielo vais, Señora

Al cielo vais, Señora,
y allá os reciben con alegre canto.
¡Oh quién pudiera ahora
asirse a vuestro manto
para subir con vos al monte santo!

De ángeles sois llevada,
de quien servida sois desde la cuna,
de estrellas coronada:
¡Tal Reina habrá ninguna,
pues os calza los pies la blanca luna!

Volved los blandos ojos,
ave preciosa, sola humilde y nueva,
a este valle de abrojos,
que tales flores lleva,
do suspirando están los hijos de Eva.

Que, si con clara vista
miráis las tristes almas deste suelo,
con propiedad no vista,
las subiréis de un vuelo,
como piedra de imán al cielo, al cielo.


 Fray Luis de León






6 ago. 2017

¡detente!


¡detente! Pliega el ala voladora:
¡ buscas la luz, y en ti llevas la aurora;
recorres un abismo y otro abismo
para encontrar al Dios que te enamora,
y ese Dios, tu lo llevas en ti mismo!
Y el agitado corazón latiendo,
en cada golpe te lo está diciendo,
y un misterioso instinto,
de tu alma en el obscuro laberinto
¡te lo va noche a noche repitiendo!
... ¡Más tú sigues buscando lo que tiene!
Dios en ti, de tus ansias es testigo,
y, mientras pesaroso vas y vienes,
como el duende del cuento, El va contigo.

La mundanidad espiritual

En el Evangelio de San Lucas (11,15-26) Jesús dice:  «Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha lleg...