17 dic. 2017

Domingo 3º Adviento

Palabras del Papa Francisco antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!.
En estos últimos domingos, la liturgia ha subrayado lo que significa ponerse en una actitud de vigilancia y lo que significa concretamente preparar el camino del Señor. En este tercer domingo de Adviento, llamado “Domingo de la alegría” (Gaudete), la liturgia nos invita a captar el espíritu con el que todo esto sucede es decir, precisamente, la alegría, San Pablo nos invita a preparar la alegría del Señor asumiendo tres actitudes. Escucha bien, tres actitudes, la primera, la alegría constante; segunda, la oración perseverante; y la tercera la acción de gracias continua. Alegría constante, oración perseverante y acción de gracias continua.
La primera actitud es la alegría constante. “estad siempre alegres” (I Ti. 5, 16), dice San Pablo, es decir, permanecer siempre en la alegría aún cuando las cosas no vayan de acuerdo con nuestros deseos; pero hay esa alegría profunda de la paz, también es alegría que está dentro. Y la paz es una alegría a “nivel del suelo”, pero es una alegría. Las angustias, las dificultades y los sufrimientos, atraviesan la vida de cada uno; y a menudo, la realidad que nos rodea parece ser inhóspita y árida, como el desierto en el que resonaba la voz de Juan el Bautista, como nos recuerda el Evangelio de hoy (cf. Jn 1, 23). Pero precisamente, las palabras del Bautista revelan que nuestra alegría se basa en la certeza de que este desierto está habitado: “En medio de vosotros está uno que no conocéis” (v. 26). Se trata de Jesús, el enviado del Padre que viene, como dice Isaías “a anunciar la buena nueva a los humildes, a curar las heridas de los corazones quebrantados, a proclamar la libertad a los cautivos, para promulgar el año de gracia del Señor. “(61, 1-2). Estas palabras, que Jesús dirigirá a los suyos en la sinagoga de Nazaret, aclara que su misión en el mundo consiste en la liberación del pecado y de la esclavitud personal y social que produce, Él ha venido sobre la tierra para volver a dar a los hombres la libertad de los hijos de Dios, que solo él puede dar, dar la alegría.
La alegría que caracteriza la espera del Mesías, se basa en la oración perseverante: esta es la segunda actitud. San Pablo dice. “Orad sin cesar” a través de la oración podemos entrar en una relación estable con Dios, que es la fuente de la verdadera alegría. La alegría del cristiano no se compra, no se puede comprar: viene de la fe y del encuentro con Jesucristo, razón de nuestra felicidad. Cuanto más estamos enraizados en Cristo, más cerca de Jesús, más encontramos la serenidad interior, incluso en medio de las contradicciones cotidianas. Por eso el cristiano habiéndose encontrado a Jesús no puede ser un profeta de desventuras, sino un testigo, y un heraldo de alegría. Una alegría para compartir con los demás; una alegría contagiosa que hace que el camino de la vida sea menos doloroso.
Y la tercera actitud indicada por Pablo es la acción de gracias continua, es decir, el amor agradecido a Dios. Él es de hecho mucho más generoso con nosotros, y nosotros estamos invitados a reconocer siempre sus beneficios, su amor misericordioso, su paciencia y su bondad, viviendo así en una acción incesante de gracias.
Alegría, oración y gratitud son tres actitudes que nos preparan para vivir la Navidad de una manera auténtica. Alegría, oración, y gratitud. Digamos todos juntos: alegría, oración, y gratitud [la gente repite]. ¡Una vez más! [ellos repiten].En esta última etapa del tiempo de Adviento, nos confiamos a la intercesión materna de la Virgen María. Ella es la “causa de nuestra alegría”, no solo porque trajo a Jesús al mundo, sino porque nos reenvía constantemente a Él.

El silencio de las palabras

Reportaje sobre el Monasterio Sancti Spiritus de monjas dominicas en Toro. 
Programa Pueblo de Dios.


El silencio de las palabras




12 nov. 2017

Tú estás conmigo



Hay una presencia que vela junto a nosotros, hay una Palabra que da sentido al camino de la vida, hay un Dios que no deja caer de sus manos a la criatura que él ha modelado y que aún lleva el calor y la impronta de sus dedos”


  

(salmo 22)

28 oct. 2017

caminos...




"Porque no son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos - oráculo de Yahveh . Porque cuanto aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los vuestros y mis pensamientos a los vuestros." 

Isaías 55, 8-9


26 oct. 2017

Paz

"Jesús nos llama a cambiar de vida, a cambiar de camino, nos llama a la conversión". Y esto comporta luchar contra el mal, también en nuestro corazón, "una lucha que no te da tranquilidad, pero que te da la paz". Lo dijo el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta el cuarto jueves de octubre.
Inspirándose en el Evangelio del día que explica que éste es "el fuego" que Jesús trae a la tierra, un fuego que pide el cambio, el Santo Padre dijo:
"Cambiar el modo de pensar, cambiar el modo de sentir. Tu corazón que era mundano, pagano, se vuelve ahora cristiano con la fuerza de Cristo: cambiar, ésta es la conversión. Y cambiar en el modo de obrar: tus obras deben cambiar".
Una "conversión - subrayó Francisco - que implica todo: cuerpo y alma, todo".
"Es un cambio, pero no es un cambio que se hace con ardid: es un cambio que hace el Espíritu Santo, por dentro. Y yo debo colaborar para que el Espíritu Santo pueda obrar. ¡Y esto significa lucha, luchar!".
"No existen los cristianos tranquilos, que no luchan - dijo el Papa - "esos no son cristianos, son unos ‘tibios'". Y añadió: "También puedes encontrar la tranquilidad para dormir en una pastilla", pero "no hay pastillas para la paz interior". De ahí que haya afirmado que "sólo el Espíritu Santo" puede producir "esa paz en el alma que da la fortaleza a los cristianos". "Y nosotros - prosiguió - debemos ayudar al Espíritu Santo haciéndole espacio en nuestro corazón". Para lo cual - exhortó - nos ayuda mucho "el examen de conciencia de todos los días", para "luchar contra las enfermedades espirituales, esas que siembra el enemigo y que son enfermedades de la mundanidad".
El Papa Bergoglio afirmó asimismo que "la lucha que ha iniciado Jesús contra el diablo, contra el mal, no es una cosa antigua, sino sumamente moderna, "es cosa de hoy - dijo - de todos los días", porque "aquel fuego que Jesús vino a traernos está en nuestro corazón". Por esta razón debemos dejarlo entrar, y preguntarnos cada día: "¿Cómo he pasado de la mundanidad, del pecado, a la gracia?; ¿he dejado espacio al Espíritu Santo para que Él pudiera obrar?"
"Las dificultades en nuestra vida no se resuelven diluyendo la verdad. La verdad es ésta: Jesús ha traído fuego y lucha. ¿Y yo qué hago?".
El Papa Francisco concluyó su homilía afirmando que para la conversión es necesario tener "un corazón generoso y fiel". "Generosidad - dijo - que proviene siempre del amor". Y fidelidad, es decir, "fidelidad a la Palabra de Dios".

14 oct. 2017

La mundanidad espiritual

En el Evangelio de San Lucas (11,15-26) Jesús dice: «Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros». Conviene hacer examen de conciencia y obras de caridad, de esas que cuestan, que nos llevarán a estar más atentos y vigilantes para que no entren en nosotros los demonios. El Señor nos pide que estemos vigilantes, para no caer en la tentación. Por eso, el cristiano está siempre en vela, vigilante y atento como un centinela. El Evangelio habla de la lucha entre Jesús y el demonio, y que algunos decían que Cristo tenía “permiso de Belcebú” para hacer milagros. Jesús no cuenta una parábola, sino que dice una verdad: «Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por el desierto, buscando un sitio para descansar; pero, como no lo encuentra, dice: "Volveré a la casa de donde salí". Al volver, se la encuentra barrida y arreglada. Entonces va a coger otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio».
La palabra “peor” tiene mucha fuerza en el texto, porque los demonios entran como “en sordina”. Empiezan a formar parte de la vida, y con sus ideas e inspiraciones “ayudan” a ese hombre a vivir mejor; entran en la vida del hombre, en su corazón y, desde dentro, comienzan a cambiarlo, pero tranquilamente, sin hacer ruido. Es distinto que la posesión diabólica, que es más fuerte: esta es una posesión como “de salón”’, digamos así. Eso es lo que hace el diablo lentamente, en nuestra vida, para cambiar los criterios, para llevarnos a la mundanidad. Se mimetiza en nuestro modo de obrar, y difícilmente nos damos cuenta. Y así, ese hombre, liberado de un demonio, se vuelve un hombre peor, un hombre preso de la mundanidad. Eso es lo que quiere el diablo: la mundanidad. La mundanidad es un paso más en la posesión del demonio. Es un encantamiento, una seducción, porque es el padre de la seducción. Y cuando el demonio entra tan suave y educadamente y toma posesión de nuestras actitudes, nuestros valores pasan del servicio de Dios a la mundanidad. Así se hace el cristiano tibio, el cristiano mundano, como una “macedonia” entre el espíritu del mundo y el espíritu de Dios. Todo eso aleja del Señor.



¿Y qué se puede hacer para no caer y salir de esa situación? Con vigilancia, sin asustarse, con calma. Vigilar significa saber qué pasa en mi corazón, significa pararme un poco y examinar mi vida. ¿Soy cristiano? ¿Educo más o menos bien a mis hijos? ¿Mi vida es cristiana o es mundana? ¿Y cómo puedo saberlo? La misma receta de Pablo: mirando a Cristo crucificado. La mundanidad solo se descubre y se destruye ante la cruz del Señor. Y ese es el fin del Crucificado delante de nosotros: no es un adorno; es precisamente lo que nos salva de esos encantamientos, de esas seducciones que te llevan a la mundanidad. ¿Miramos a Cristo crucificado, hacemos el Vía Crucis para ver el precio de la salvación, no solo de los pecados sino también de la mundanidad? Y, como he dicho, examen de conciencia: ver qué pasa. Pero siempre delante de Cristo crucificado. ¡La oración! Además, nos vendrá bien tener una “fractura”, pero no de huesos: una fractura de las actitudes cómodas, mediante las obras de caridad: soy cómodo, pero haré esto que me cuesta: visitar un enfermo, ayudar a alguien que lo necesite…; no sé, una obra de caridad. Y eso rompe la armonía que intenta hacer el demonio, esos siete demonios con su jefe, de llevarnos a la mundanidad espiritual.

11 oct. 2017

María Virgen del Pilar

Apoyarse en la roca de la Madre es ir seguro por el desierto.

Avanza. 

Su columna fuerte es la respuesta a tus gritos y a tus deseos.







17 sept. 2017

Sólo Dios



No soy bufón que haga reír a cortesanos,
ni  marioneta movida por dedos sin cristal.


No, no cambiaré por caprichos humanos
sólo Dios mudarme podrá.

Lamento que no gusten mis ideas,
no las voy a trucar.

El Dios de la vida me las ha dado
y siento no poderte contentar.

Pues no soy bufón que haga reír a los humanos
sólo a mi Dios quiero agradar.

Los hilos de mi marioneta se mueven
cuando Dios los quiere acariciar.

1 sept. 2017

Vida lograda




El secreto de una vida lograda está en 
comprometerse con aquello que se ama 
y en amar aquello
con lo que se está comprometido.

23 ago. 2017

Dios nos quiere felices



“Tú, que quieres dar tu vida a causa de Cristo y del Evangelio (Mc 10,29 y Mt 16,25), has de saber que, incluso en tu propia noche, avanzas con Él hacia la luz.
Así, renunciando a mirar hacia atrás (Lc 9,62), camina tras las huellas de Cristo Jesús. Él te conduce por un camino de luz: “Yo soy”, pero también: “Vosotros sois la luz del mundo” (Jn 8, 12 y Mt 5,14).
Querrías allanar para muchos otros los caminos de Cristo, el Señor (Mc 1,3), encender un fuego incluso en las noches de la Humanidad (Lc 12, 49).
Sabes que Jesús, el Cristo, ha venido para todos (Tit 2, 11) y no solo para unos pocos; resucitado, está presente en cada ser humano, sin excepción. Dios ha depositado en ti esa catolicidad de corazón.
¿Dejarás crecer en ti una vida interior que no conozca ni comienzo ni fin? Ahí tocas las puertas de la alegría del evangelio en ella hunden sus raíces las solidaridades humanas.
Hacer de la tierra un lugar habitable par todos, cerca o lejos: he ahí una de las bellas páginas de evangelio que puedes escribir con tu vida.
El olvido de ti mismo, la gratuidad, te permiten mantenerte en el corazón de las situaciones de la familia humana, con sus continuos flujos y reflujos. ¿Intentarás comprender sin dejarte arrastrar por oleadas sucesivas?
Con casi nada, eres creador de reconciliación en ese misterio de comunión que es la Iglesia.
Estimulado por la convivencia fraternal, alégrate, ya no estás solo, avanzas en todo con tus hermanos. Con ellos estás llamado a construir la parábola de la comunidad.
LAS FUENTES DE TAIZÉ. Dios nos quiere felices. Hermano Roger de Taizé. PPC Editorial. Madrid 2006, p. 61s.
Tomado de:   https://lahesiquia.wordpress.com/2017/08/11/ya-no-estas-solo/

18 ago. 2017

Barcelona- súplica




Y uno se pregunta de nuevo
¿por qué?

Y hasta el cielo se interroga
¿por qué?

Y todo hombre de bien se cuestiona
¿por qué?

Y el sin sentido
vuelve  a surcar el aire.

Y la sin razón
atraviesa el universo.

Y surge la súplica:
A la sombra de tus alas, ¡guárdanos, Señor!






14 ago. 2017

María Asumpta




Al cielo vais, Señora

Al cielo vais, Señora,
y allá os reciben con alegre canto.
¡Oh quién pudiera ahora
asirse a vuestro manto
para subir con vos al monte santo!

De ángeles sois llevada,
de quien servida sois desde la cuna,
de estrellas coronada:
¡Tal Reina habrá ninguna,
pues os calza los pies la blanca luna!

Volved los blandos ojos,
ave preciosa, sola humilde y nueva,
a este valle de abrojos,
que tales flores lleva,
do suspirando están los hijos de Eva.

Que, si con clara vista
miráis las tristes almas deste suelo,
con propiedad no vista,
las subiréis de un vuelo,
como piedra de imán al cielo, al cielo.


 Fray Luis de León






6 ago. 2017

¡detente!


¡detente! Pliega el ala voladora:
¡ buscas la luz, y en ti llevas la aurora;
recorres un abismo y otro abismo
para encontrar al Dios que te enamora,
y ese Dios, tu lo llevas en ti mismo!
Y el agitado corazón latiendo,
en cada golpe te lo está diciendo,
y un misterioso instinto,
de tu alma en el obscuro laberinto
¡te lo va noche a noche repitiendo!
... ¡Más tú sigues buscando lo que tiene!
Dios en ti, de tus ansias es testigo,
y, mientras pesaroso vas y vienes,
como el duende del cuento, El va contigo.

27 jul. 2017

Busco tu Rostro (II)

¡Densa oscuridad!

Ilumina
orienta
la luz del faro
cuando el cielo
se viste de negrura.

¿Y tu Palabra?
¡ay!
ya no luce
ya no guia
en la densa oscuridad.

¡miserere Dei!



25 jun. 2017

La oración contemplativa

[…]

El hombre es el ser con un misterio en su corazón, que es mayor que él mismo. Está construido como tabernáculo, ceñido de un misterio sagrado. Cuando la Palabra de Dios le pide morar en él, no necesita disponerle artificiosamente su centro. Su ser más íntimo es disponibilidad, escucha, percepción, voluntad de entregarse a mayores, de hacer valer la verdad más profunda, de rendir las armas ante el amor de largo alcance.

Cierto, este santuario está en el pecador abandonado y olvidado, cochambroso, convertido en sepulcro y leonera, y exige un esfuerzo -el esfuerzo precisamente de la oración contemplativa- para desescombrarlo y hacerlo habitable al Espíritu Santo, pero no se necesita construirlo. Ahí está en el espacio vital del hombre desde siempre.

Por eso, la inefable relación del hombre con la Palabra de Dios -con la dicha y admiración inagotables de todos los orantes- comporta siempre de consuno dos cosas: la vuelta al yo más íntimo y la salida del yo al Tú altísimo. Dios no es el Tú como si fuera respecto a mí otro yo extraño. Está en el yo, pero también sobre el yo; por estar sobre el yo como Yo absoluto, está en el yo humano como su más honda raíz y fundamento, “más íntimo a mí que yo mismo”.

“Sin embargo jamás puede el hombre a partir de su naturaleza averiguar la voluntad de Dios, la meta de su vida. Esto sería exigir a la esclava lo que sólo el Señor puede dar. “Como los ojos de una sierva en la mano de su señora, así nuestros ojos en Yahvé nuestro Dios” (Ps 122, 2).”

Esta mirada es la contemplación. Es un mirar adentro, en los hontanares del alma, y, por lo mismo, mirar también arriba, por encima del alma, a Dios. Cuanto más encuentra a Dios, más se olvida el hombre de sí y, no obstante, se encuentra en él. Es un mirar, de hito en hito, pero que siempre y hasta el extremo es un “oír” porque lo contemplado es la persona libérrima e infinita, que desde su profundidad puede siempre donarse libremente de modo nuevo, insospechado e imprevisible. Por eso, la Palabra de Dios no es algo acotado que puede contemplarse a la manera de un paisaje definido; es más bien una novedad constante, como agua de un manantial o como rayos de un foco. Y así “no basta mantener la mirada” y “saber los testimonios de Dios”, sino se toma y se bebe constantemente de las fuentes de la luz eterna” (San Agustín).”

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Esto resulta claro para quien ama. El rostro y la voz del amado le son en cada momento tan novedosos como si nunca antes los hubiera visto y oído. Ahora bien, el ser de Dios, que se nos revela en su Palabra, no es sólo para los ojos enamorados, sino en sí, en suma objetividad, lo siempre y cada vez nuevo, la maravilla a la que ni los serafines ni los santos pueden “habituarse” en toda la eternidad y, por el contrario, cuanto más la contemplan, más largo desean contemplarla”.

“Mientras estemos bajo la ley del pecado, esta plenitud llevará siempre un rasgo doloroso. Tenemos que renunciar a lo propio, porque lo propio ataja el espacio que la Palabra de Dios requiere en nosotros. Y la Palabra tiene un carácter combativo: como “espada” y “fuego”-sus propiedades más peculiares- tiene que conquistar en nosotros el lugar sin el que no puede estar.”



6 jun. 2017

Tiempo


Vivimos en la plenitud del tiempo: cada momento es el tiempo de Dios. La oración nos permite darnos cuenta de que ya tenemos lo que buscamos, no necesitamos ir corriendo detrás de ello. Todo el tiempo está allí a nuestra disposición; si nos damos tiempo, Él se nos manifestará.


31 may. 2017

María Madre


"Donde llega María, está presente Jesús. Quien abre su corazón a la Madre, encuentra y acoge al Hijo y se llena de su alegría”. 



12 may. 2017

13 de mayo- Virgen María en Fátima- Oración Papa Francisco


Salve Reina, Bienaventurada Virgen de Fátima, Señora del Corazón Inmaculado, refugio y camino que conduce a Dios.
Peregrino de la Luz que procede de tus manos, doy gracias a Dios Padre que, siempre y en todo lugar, interviene en la historia del hombre; peregrino de la Paz que tú anuncias en este lugar, alabo a Cristo, nuestra paz, y le imploro para el mundo la concordia entre todos los pueblos; peregrino de la Esperanza que el Espíritu anima, vengo como profeta y mensajero para lavar los pies a todos, en torno a la misma mesa que nos une.
¡Salve, Madre de Misericordia, Señora de la blanca túnica!
En este lugar, desde el que hace cien años manifestaste a todo el mundo
los designios de la misericordia de nuestro Dios, miro tu túnica de luz y, como obispo vestido de blanco, tengo presente a todos aquellos que, vestidos con la blancura bautismal, quieren vivir en Dios y recitan los misterios de Cristo para obtener la paz.
¡Salve, vida y dulzura, salve, esperanza nuestra, Oh Virgen Peregrina, oh Reina Universal!
Desde lo más profundo de tu ser, desde tu Inmaculado Corazón, mira los gozos del ser humano cuando peregrina hacia la Patria Celeste.
Desde lo más profundo de tu ser, desde tu Inmaculado Corazón, mira los dolores de la familia humana que gime y llora en este valle de lágrimas.
Desde lo más íntimo de tu ser, desde tu Inmaculado Corazón, adórnanos con el fulgor de las joyas de tu corona y haznos peregrinos como tú fuiste peregrina.
Con tu sonrisa virginal, acrecienta la alegría de la Iglesia de Cristo.
Con tu mirada de dulzura, fortalece la esperanza de los hijos de Dios.
Con tus manos orantes que elevas al Señor, une a todos en una única familia humana.
¡Oh clemente, oh piadosa, Oh dulce Virgen María,
Reina del Rosario de Fátima!
Haz que sigamos el ejemplo de los beatos Francisco y Jacinta,
y de todos los que se entregan al anuncio del Evangelio.
Recorreremos, así, todas las rutas, seremos peregrinos de todos los caminos, derribaremos todos los muros y superaremos todas las fronteras, yendo a todas las periferias, para revelar allí la justicia y la paz de Dios.
Seremos, con la alegría del Evangelio, la Iglesia vestida de blanco, de un candor blanqueado en la sangre del Cordero derramada también hoy en todas las guerras que destruyen el mundo en que vivimos.
Y así seremos, como tú, imagen de la columna refulgente que ilumina los caminos del mundo, manifestando a todos que Dios existe, que Dios está, que Dios habita en medio de su pueblo, ayer, hoy y por toda la eternidad.
¡Salve, Madre del Señor, Virgen María, Reina del Rosario de Fátima!
Bendita entre todas las mujeres, eres la imagen de la Iglesia vestida de luz pascual, eres el orgullo de nuestro pueblo, eres el triunfo frente a los ataques del mal.
Profecía del Amor misericordioso del Padre,
Maestra del Anuncio de la Buena Noticia del Hijo,
Signo del Fuego ardiente del Espíritu Santo,
enséñanos, en este valle de alegrías y de dolores,
las verdades eternas que el Padre revela a los pequeños.
Muéstranos la fuerza de tu manto protector.
En tu Corazón Inmaculado, sé el refugio de los pecadores
y el camino que conduce a Dios.
Unido a mis hermanos, en la Fe, la Esperanza y el Amor, me entrego a Ti.
Unido a mis hermanos, por ti, me consagro a Dios, Oh Virgen del Rosario de Fátima.
Y cuando al final me veré envuelto por la Luz que nos viene de tus manos, daré gloria al Señor por los siglos de los siglos.
Amén.


4 may. 2017

Escojo la vida


Esta mañana
Resultado de imagen de amanecer dorado paisajeenderezo mi espalda,
abro mi rostro,
respiro la aurora,
escojo la vida.

Esta mañana
acojo mis golpes,
acallo mis límites,
disuelvo mis miedos,
escojo la vida.

Esta mañana
miro a los ojos,
abrazo una espalda,
doy mi palabra,
escojo la vida.

Esta mañana
remanso la paz,
alimento el futuro,
comparto alegría,
escojo la vida.

Esta mañana
te busco en la muerte,
te alzo del fango,
te cargo, tan frágil.
Escojo la vida.

Esta mañana
te escucho en silencio,
te dejo llenarme,
te sigo de cerca.
Escojo la vida. 





16 abr. 2017

Pascua 2017



Adorar es…
Perderse en lo insondable,
Hundirse en lo inagotable,
Pacificarse en lo incorruptible,
Absorberse en la inmensidad definida,
Ofrecerse al Fuego y a la Transparencia,
Aniquilarse consciente y voluntariamente
A medida que se tiene conciencia de uno mismo,
Darse a fondo a aquello que no tiene fondo.
¿A quién adorar?...

A Cristo resucitado a quien se ama como una persona viva…

¡Aleluya, Cristo ha resucitado, venid a adorarlo.!


14 abr. 2017

Junto a El.



Cristo murió por nosotros, para que ya sea que estemos despiertos o dormidos, vivamos junto con El.

1 Tesalonicenses 5, 10


11 abr. 2017

En primavera...


Fue en primavera, 
por ti. 
Rojo sangre, 
 como amapola  
en primavera, 
por ti.

12 de abril 
A.D. 2017 
En primavera. 

"Nunc coepi"
A-DIOS 
Si los hombres supiesen, 
es por ellos y para ellos. 

"Ecce ad omnia"-Paradoja 
Por Él y para Él 
porque  
fue en primavera, 
por ti.




19 mar. 2017

En el silencio


Callemos a todo, 
para que en el silencio oigamos 
los susurros del amor, 
del amor humilde, 
del amor paciente, 
del amor inmenso, infinito 
que nos ofrece Jesús con sus brazos abiertos 
desde la Cruz. 
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28 feb. 2017

Cuaresma 2017



 
Contemplar el amor de Cristo muerto en la cruz por amor y adorarLo.
Contemplar a los pobres en su cruz, ayudarles  e interceder por ellos.


11 feb. 2017

11 febrero 2017. Porque es eterna su misericordia.



"Cantaré eternamente 
las misericordias del Señor"




Siempre desde el corazón Inmaculado 
de María-Virgen.

En tus manos, Madre, 
siempre en tus manos.


Domingo 3º Adviento

Palabras del Papa Francisco antes del Ángelus Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!. En estos últimos domingos, la liturgia ha ...