7 may. 2013

 
 
«Cuando el Espíritu Santo fija su morada
 
en el interior del hombre,
 
éste no puede dejar de rezar,
 
porque el Espíritu Santo no cesa de rezar en él.
 
Tanto si duerme como si está despierto,
 
la oración no se aleja de su alma.
 
Los movimientos del Espíritu purificados
 
son las voces silenciosas
 
que cantan secretamente esta salmodia invisible»
 
Isaac el Sirio

2 comentarios:

mj bo dijo...

Hay que ver cómo se deja fotografiar el Espíritu Santo desde un convento. Es puro fuego, viento y hermosura.
Un abrazo

Marian dijo...

Cuando el Espíritu Santo fija su morada en el interior del hombre,
éste no puede dejar de rezar.

¡Como lo pido a Dios Que Su Espíritu fije su morada en mi interior, y yo sea dócil a sus mociones!
Gracias Caminar!.Un abrazo grande.
Me encomiendo a sus oraciones.

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