10 abr. 2014

Misterio



La sangre del justo
y la del malvado,
pasan por tu mismo corazón.

La espalda del que golpea
y la que recibe el latigazo
son parte de tu mismo cuerpo.

En tus lágrimas lloran
el dolor del bueno
y la confusión de su agresor.

Tu misma ternura abraza
el rostro de tu Madre María
y la del soldado que te clava.

En tu corazón no hay excluidos,
en tu cuerpo todos cabemos,
en tus lagrimas todos lloramos,
en tu ternura todos existimos.

¡Déjame entrar contigo,
Señor, en tu misterio,
y vivir en el hogar de tu pasión

donde reconcilias lo imposible!”


5 comentarios:

Rosa dijo...

En tu corazón no hay excluidos,

en tu cuerpo todos cabemos,

en tus lagrimas todos lloramos,

en tu ternura todos existimos.


Gracias, querida Caminar. La ternura de Dios...

Un beso bien grande.

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

María, invoco contigo y con Benjamín González Buelta el Nombre de ese Cristo de corazón sagrado e inmenso, que muere para que no haya más crucificados, que se atreve a dejarse aniquilar en la cruz para que todos podamos vivir y persistir en el tenaz amor de Dios.
Un abrazo grande
Paz y Bien
Ricardo

Marian dijo...

¡Déjame entrar contigo,
Señor, en tu misterio,
y vivir en el hogar de tu pasión

donde reconcilias lo imposible!”

Muy bello Caminar. Unidas en Cristo.
Un abrazo grande.

Fran dijo...


Cristo vino rara hacer nuevas todas las cosas y la reconciliación posible.
Precioso poema. Muchas gracias.

Rosario dijo...

Gracias por su compartir.
Dios la bendiga.
Un abrazo.

Tú estás conmigo

“ Hay una presencia que vela junto a nosotros, hay una Palabra que da sentido al camino de la vida, hay un Dios que no deja caer de sus...