30 jun. 2012

La danza de la obediencia

Porque si hay mucha gente santa a quienes no les gusta danzar
Hay muchos santos que han sentido la necesidad de danzar
de lo contentos que estaban de vivir:
Santa Teresa con sus castañuelas
San Juan de la Cruz con el Niño Jesús en los brazos
Y San Francisco, ante el Papa.
Si estuviéramos contentos de ti, Señor,
no podríamos resistir a esa necesidad de danzar
que desborda el mundo y llegaríamos a adivinar
qué danza es la que te gusta hacernos danzar,
siguiendo los pasos de tu Providencia.
Porque pienso que debes estar cansado
de gente que hable siempre
de servirte con aire de capitanes;
de conocerte con ínfulas de profesor;
de alcanzarte a través de reglas de deporte;
de amarte como se ama un matrimonio mayor.
Y un día que deseabas otra cosa
inventaste a San Francisco
e hiciste de él tu juglar.
Y a nosotros nos corresponde dejarnos inventar
para ser gente alegre que dance su vida contigo.
Para ser buen bailarín contigo
no es preciso saber adónde lleva el baile.
Hay que seguir, ser alegre,
ser ligero y, sobre todo, no mostrarse rígido.
No pedir explicaciones de los pasos que te gusta dar.
Hay que ser como una prolongación ágil y viva de ti mismo
y recibir de ti la transmisión del ritmo de la orquesta.
No hay por qué querer avanzar a toda costa
sino aceptar el dar la vuelta,
ir de lado, saber detenerse y deslizarse en vez de caminar.
Y esto no sería más que una serie de pasos estúpidos
si la música no formara una armonía.
Pero olvidamos la música de tu Espíritu
y hacemos de nuestra vida un ejercicio de gimnasia;
olvidamos que en tus brazos se danza,
que tu santa voluntad es de una inconcebible fantasía,
y que no hay monotonía ni aburrimiento
más que para las almas viejas
que hacen de fondo inmóvil
en el alegre baile de tu amor.
Señor, muéstranos el puesto que,
en este romance eterno iniciado entre tú y nosotros,
debe tener el baile singular de nuestra obediencia.
Revélanos la gran orquesta de tus designios,
donde lo que permites, toca notas extrañas
en la serenidad de lo que quieres.
Enséñanos a vestirnos cada día con nuestra condición humana
como un vestido de baile,
que nos hará amar de ti todo detalle
como indispensable joya.
Haznos vivir nuestra vida,
no como un juego de ajedrez en el que todo se calcula,
no como un partido en el que todo es difícil,
no como un teorema que nos rompe la cabeza,
sino como una fiesta sin fin donde se renueva el encuentro contigo,
como un baile, como una danza entre los brazos de tu gracia,
con la música universal del amor.
Ven a invitarnos, Señor. 

8 comentarios:

Armando dijo...

Danzar y danzar al compás que nos indique nuestra conciencia. Bailar al son que nos da la felicidad de sentirnos amados. Dar vueltas y más vueltas y tratar de proponer ese baile con nuestro ejemplo de vida.
MUNDO CAMBIANTE ES EL QUE BAILA AL RITMO TREPIDANTE QUE NOS MUESTRA EL SEÑOR.
Un saludo muy cordial y mis felicitaciones por lo que nos has mostrado hoy.

mjbo dijo...

Está bonita esta danza de la obediencia.
El baile es una de mis debilidades y de siempre he pensado que algún día bailaré delante de Dios. No sólo por su voluntad divina sino también por pura alegría mía.
Un abrazo

mjbo dijo...

Está bonita esta danza de la obediencia.
El baile es una de mis debilidades y de siempre he pensado que algún día bailaré delante de Dios. No sólo por su voluntad divina sino también por pura alegría mía.
Un abrazo

mjbo dijo...

¡Uy...!, sí que pasa... te lo he comentado en la entrada de Marilyn
Otro abrazo

Fran dijo...

Cada dñia deberíamos bailar al recordar que Jesús est´s resucitado y entre nosotros.

Marian dijo...

¡Que hermoso Caminar! Me ha encantado.
¡Muchas gracias! Unidas en oración.
Dios le bendiga.

Capuchino de Silos dijo...

¡¡¡Ufff!!! qué hermosura de entrada.
¿Sabe qué? Que en Sevilla los Seises (que es un grupo de niños) bailan con música delante del Santísimo en la octava del Corpus y delante de Nuestra Señora en la octava de la Inmaculada en la Catedral de nuestra ciudad. Es una preciosidad.Le envio un enlace para que los vea:
http://www.youtube.com/watch?v=WZNR7L3kWug&feature=related

Aunque me voy de vacaciones no me olvidaré de mis amigos del blog y rezaré por todos ellos.Si puedo estaré en contacto.

Muy feliz verano y que Dios les bendiga.

Rosario dijo...

Que hermosa entrada,"la danza de la obediencia". Gracias por compartirla.
Feliz semana. Dios le bendiga.
Un abrazo.

Busco Tu Rostro

"Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor"