12 ene. 2014

Misión



La misión consiste en "dar carne" al Espíritu Santo. En ese aspecto, María es una figura central en toda vocación, en toda vida cristiana, puesto que su papel y nuestro papel, el papel de toda  humanidad llamada por Cristo, es dar carne al Espíritu Santo, dar cuerpo a una palabra de Dios; no repetir las palabras, no hacer discursos, sino dar carne. Toda vida dominicana, toda vida cristiana es, pues, apostólica y misionera por naturaleza, sea cual fuere la forma de su misión.

Ser apostólico, por con siguiente, no es ante todo obrar, hacer, por oposición a los que no hacen nada, puesto que todo el mundo hace algo, obra  de algún modo, cada uno a su medida, cada cual según su vocación. Nuestra medida no es la acción; nuestra medida es la solidez de nuestra relación con Cristo que envía, mediante la Iglesia, para la renovación del mundo. He ahí nuestra medida: nuestra docilidad a la acción del Espíritu. Y lo que va a cualificar nuestra vocación apostólica no son las grandes obras que nosotros diseñamos, sino la calidad de nuestro ser  interior. Nuestras obras pasan…


4 comentarios:

Felicitas dijo...

Cultivar una sólida relación de amor con Jesucristo. Cierto. Muy cierto. Las grandes obras comienzan en el corazón, y si este está lleno de la Presencia amorosa y misericordiosa del Señor, Él, que es Acto Puro, dará fecundidad a nuestras vidas.
Un abrazo.

eligelavida dijo...

Qué interesante. Primero orar, contemplar, adorar... y luego, actuar.

Gracias por la reflexión. Un abrazo!

Rosa dijo...

Es verdad, sin la oración, nada...

Un beso.

Susana Topasso dijo...

Hola Caminar. Hermoso post. Nuestras obras pasan, pero el amor con el que las hemos hecho, queda para siempre y eso es en definitiva lo que cuenta. Gracias. www.susanatopasso.blogspot.com

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