28 feb. 2015

Cuaresma 2015. Llagas del silencio acogedor




Las llagas de Cristo acogen nuestro dolor y nuestro pecado. Con ellas nos recuerda que nos comprende verdaderamente, que siente nuestros sufrimientos, y también que nos perdona porque sus llagas no se presentan como una acusación sino como una llamada a recibir su amor sobreabundante.
En ellas podemos recogernos sabiendo que seremos acogidos.

Manifiestan que podemos estar seguros de que la fidelidad de Dios no se echa atrás. Las heridas no solo son expresión de nuestro pecado, sino que Cristo las ha convertido en expresión silenciosa de la sobreabundancia de su amor por nosotros.

1 comentario:

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Esto que publicás es hermoso en su sencillez, profundidad y contundencia.
Las doce canastas de pan, las seis tinajas con cientos de litros del mejor vino en Caná, sus llagas que son ofrenda antes que acusación o reproche.

La Gracia de Dios es infinitamente abundante, y nosotros a menudo suplicamos migajas de misericordia y perdón.
Tan inmenso es el amor que Dios nos tiene, la confianza que deposita en nosotros, magnífica desproporción frente a la poca fé que ponemos en Él.

Gracias por tu fraterna presencia y tu compartir.

Un abrazo

Paz y Bien

Ricardo

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