3 nov. 2011

Contemplación

El camino de la contemplación no es, de hecho, camino alguno. Cristo es el único camino, y él es invisible. El “desierto” de la contemplación es sencillamente una metáfora para explicar el estado de vacío que experimentamos cuando hemos abandonado todos los caminos, nos hemos olvidado de nosotros mismos y hemos tomado a Cristo invisible como nuestro camino.


T.M.

4 comentarios:

Joan Josep Tamburini dijo...

Es adentrarse en la nube del no saber. En el nada,nada,nada...de Juan de la Cruz. Un abrazo: Joan Josep

Rosario dijo...

Bonito pensamiento, gracias por su compartir.
Un abrazo.

Gran Visigoda dijo...

Lo he leído varias veces en los últimos días y es que... esa nada... ese vacío... ha de ser la felicidad plena...
Un abrazo.

Pollo con almendras dijo...

Claro que sí. Cristo es un camino, un proceso. Hay pocos Saulos, pero muchos Agustines. Volverse al Señor implica ese camino invisible (porque uno no se da cuenta como Él te abraza sutilmente) que lleva a la plena felicidad.

¡Me gustó tu blog, saludos!

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