6 mar. 2012

Cayó el Señor

El amor infinito de un Dios rodando por la tierra es un grito de cese a mis pretendidos derechos. Más todavía, es un grito que reclama oscuridades totales, desaparecer entre el polvo del camino.

2 comentarios:

silencio en la oracion dijo...

Estimada hermana,Gracias desaparecer entre el polvo del camino. Que ÉL nos de su gracias para dejar de ser nosotros para ser un ÉL, Dios la bendiga gracias

PEPE LASALA dijo...

Preciosa reflexión, me ha gustado muchísimo. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea.
http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

Sólo Dios

No soy bufón que haga reír a cortesanos, ni  marioneta movida por dedos sin cristal. No, no cambiaré por caprichos humanos s...