7 sept. 2012

Perseverar

Cuando llegue la hora en que te parece que, en lugar de adelantar, retrocedes, el problema es uno solo: mantenerse de pie, sobrevivir, perseverar.
Cuando la sensación de inutilidad te envuelva como una noche, pensando que estás perdiendo el tiempo, cuando la helada de la aridez o la niebla del tedio te penetren hasta los huesos con ganas de tirarlo todo por la borda, resonarán en tus oídos las palabras del Maestro. Estad despiertos, velad, y orad.
Sólo los que perseveraren con una ardiente paciencia, probarán la miel de la victoria: en tus firmamentos habrá estrellas y en tus campos espigas doradas.

9 comentarios:

Maribel G. M dijo...

Bellísima entrada la de hoy.
Un beso y buen fin de semana

Rosa dijo...

Una maravilla, me ha encantado.
Muchas gracias.
Un beso.

Rosario dijo...

Bella entrada del padre Larrañaga. Gracias por su compartir.
Un abrazo.

Angelo dijo...

Y nos necesitamos para apoyarnos en los momentos tentados de abandonar.

Marian dijo...

Cuando llegue la noche perseverar...
porque después viene la luz, la unión con Dios.Y no se puede ir al desposorio si no a través de la cruz.
¡Gracias Caminar! Un abrazo.
Dios le bendiga.

Fray Otitos dijo...

Bella entrada y dificultosa. Cuando llega la hora en vez de mantenernos muchas veces nos dejamos llevar,en bez de dar gracias deseamos acabar con todo y nos olvidamos quien somos, que somos y donde vamos. B¡Necesitamos orar y nos empeñamos en ver todo negro, se acercan a nosotros ara darnos consuelo y lo rechazamos o les culpamos de nuestros males.

Inés María dijo...

La perseverancia, pedirla mucho al Señor!!!

Lo que hacemos no es de nosotros, ni por nosotros, todo es de El y para El y sólo El nos dará la gracia de la perseverancia hasta el fina.

Gracias por tu entrada!!!

Loli Veneciano dijo...

La perseverancia se logra en una "ardiente paciencia", según Larrañaga. Esta afirmación contiene una intuición genial que ha llamado mi atención.

La perseverancia es el "arte" de permanecer con ánimo estable en el camino emprendido venga lo que venga. Y este "arte" se adquiere y perfecciona a base de paciencia.

Hasta aquí bien. Pero a primera vista parece que el adjetivo "ardiente" no es el más adecuado a esta virtud. Lo que me sugiere la voz "paciencia" es paz, serenidad, sosiego,tranquilidad... Nunca fuego.

Sin embargo, pensándolo bien, cuando las cosas se ponen difíciles dentro o fuera de nosotros, para no abandonar hace falta despertar la pasión por la opción tomada para que la llama ardiente que nos impulsó a abrazarla la purifique de las adherencias que pretenden quitarle el brillo que nos enamoró y que sigue ahí intacto aunque oculto.

Sí, amigos, hay que volver a los orígenes y recordar -pasar por el corazón- qué fue lo que nos condujo a emprender el camino que en los momentos de dificultad se torna inhóspito. Sólo así podremos recuperar la cordura que impedirá que echemos todo por la borda.

Mil gracias por la entrada. Me ha venido como anillo al dedo ;)

Susana Topasso dijo...

Perseverar es la palabra clave en la vida espiritual. Sin esperar resultados. Sólo confiados en la gracia del Señor que nos regalará todo lo que El quiera, cuando El quiera y como El quiera. Saludos desde Buenos Aires. www.susanatopasso.blogspot.com

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